En esta tercera parte, revisaremos lo que encontramos registrado en la historia relacionado con el sábado y el domingo en el primer siglo de nuestra era. Kenneth Strand, prestigiado historiador adventista, que escribió el volumen 10 de los Clásicos del Adventismo, que se titula: «El sábado en las Escrituras y en la historia», en la pág. 163, escribe: «En las dos últimas décadas han aparecido numerosos estudios científicos y eruditos sobre el asunto, y son clara evidencia de un interés renovado por encontrar… el momento, el lugar y las causas del origen del domingo». En la misma página, Strand, citando a Samuel Bacchiochi, uno de los más prestigiados historiadores adventistas que abordó el tema del sábado y el domingo en su monumental obra: «Del Sábado al Domingo», que en español se tituló: «Reposo divino para la inquietud humana», escribió lo siguiente: «Algunos estudiosos dan por sentado, por ejemplo, que, … la observancia del domingo debe haber comenzado en la comunidad primitiva de Jerusalén». Lo anterior se fundamenta en el hecho de que Pablo advierte contra la observancia de días en Col. 2:16, Gal. 4:10, Rom. 14:5-6. La mención que hace Bacchiocchi, de estudiosos que afirman que el domingo ya se observaba en la iglesia primitiva de Jerusalén, no deja de ser una suposición sin respaldo bíblico ni histórico. No debemos olvidar, que la primera iglesia en Jerusalén, estaba constituida mayormente de judíos convertidos al cristianismo, que eran celosos guardadores del sábado semanal que conmemoraba la Creación de Dios, como lo encontramos registrado en los cuatro evangelios. Situación contraria, es la que encontramos en las iglesias constituidas mayormente por gentiles, como las de Galacia, Colosas y Roma; a quienes Pablo les escribió, y quienes en cierto momento decidieron comenzar a guardar distancia de los judíos y algunas de sus costumbres. Para entender mejor las razones, por la cuales las iglesias gentiles, comenzaron a guardar el domingo como el día del Señor en lugar del sábado, debemos revisar los relatos registrados en los libros de los Hechos y Gálatas. En Gálatas 1:13, Pablo inicia confesando que en otro tiempo, él perseguía sobremanera a la iglesia de Dios y la asolaba; medida que era autorizada por los dirigentes judíos de Jerusalén, que brindaban cartas que facultaban dicha persecución, en tierras distantes como Damasco, como las que recibió Pablo para llevar presos a Jerusalén, a los que predicaban a Cristo resucitado. La historia registra que las comunidades cristianas, en el primer siglo, fueron perseguidas y masacradas por los judíos no cristianos y discriminadas por los judíos cristianos guardadores del sábado, como lo encontramos registrado en Hechos 8:1-3 y Gálatas 2:3 y 12-14. Las anteriores acciones dieron lugar a que los primeros cristianos gentiles, decidieran guardar distancia de los judíos, porque ya no se sentían a gusto con el culto sabático de sus perseguidores; por lo que decidieron buscar un momento y un lugar distinto para realizar su culto de adoración. La anterior disposición fue fortalecida por la persecución que ordenó el emperador Adriano en el año 135 d. C. contra los judíos, expulsándolos de Jerusalén y condenando a muerte al que volviera a entrar en la ciudad. Las autoridades romanas identificaban a los judíos por estar circuncidados y por guardar el sábado. Tal situación dio lugar a que los cristianos gentiles se desvincularan definitivamente de los guardadores del sábado, para no ser asociados con los judíos. Lo anteriormente mencionado, lo resume magistralmente Samuel Bacchiocchi en el libro que hemos estado considerando, pág. 191, donde escribe:»… el judaísmo contribuyó negativamente al surgimiento del domingo al crear el deseo cristiano de una separación radical de las celebraciones judías como el sábado». Después de lo anteriormente compartido, consideraremos uno de los textos que supuestamente está relacionado con el día sábado y el domingo que se encuentra registrado en Col. 2:16, que da lugar a interpretar que en tiempo de Pablo ya se guardaba el domingo como el día del Señor. Este texto ha sido motivo de controversia entre los eruditos estudiosos de las Escrituras. Al respecto, Kenneth Strand, en su libro, pág. 477, escribe lo siguiente: «En distintos sitios han aparecido personas aisladas que han reconocido que los argumentos usados para apoyar esta posición -la del sábado ceremonial en Colosenses 2:16 – no son convincentes, pero rara vez se ha cuestionado». La anterior observación de Strand es correcta, en el sentido de que en el texto original en ese verso, la palabra «reposo» se deriva de la palabra griega «sabbaton», que a la vez se deriva de la palabra hebrea «shabbat» que es el término usado en el Antiguo Testamento para referirse al sábado semanal. La palabra griega «sabbaton» se encuentra registrada más de 60 veces en el Nuevo Testamento -incluyendo Col. 2:16-, en las cuales se refiere al sábado semanal. Strand registra en el mismo libro, pág. 478, lo siguiente: «Los adventistas admitimos que las aproximadamente sesenta veces que se usa la palabra «sábado» en el Nuevo Testamento, cincuenta y nueve son referidas al sábado semanal. Pero sostenemos que en Col. 2 significa sábado ceremonial» Debido a que la anterior declaración, esta divorciada del verdadero sentido de la palabra «sabbaton» en ese texto, Strand termina afirmando en la misma página lo siguiente: «Proponemos este punto no basados en la lingüística, sino en el contexto». En este punto debemos preguntarnos: ¿Por qué ignorar la gramática griega en la traducción del texto y basarnos en el contexto, si la lingüística debe favorecer también nuestra interpretación? Desafortunadamente, la gramática griega no favorece nuestra interpretación que el sábado de Colosenses 2:16 corresponde a un sábado ceremonial. Lo anterior se agudiza porque el contexto inmediato tampoco favorece la interpretación ya mencionada, Esa cita bíblica registra lo siguiente : » … nadie os juzgue … en cuanto a DIAS DE FIESTA -sábados ceremoniales-, luna nueva o DIAS DE REPOSO», que equivale a un sábado semanal. Al llegar a este punto nos damos cuenta, que como adventistas guardadores del sábado estamos en un gran problema, porque no podemos refutar con argumentos sólidos que el sábado de Colosense 2, se refiere al séptimo día de la semana. Lo anteriormente mencionado no debe alarmarnos, porque Pablo no está sugiriendo, ni proponiendo invalidar el sábado semanal y establecer el domingo como día de reposo. Lo que el texto está señalando, es que no debemos erigirnos en jueces de los otros cristianos que no guardan el mismo día que nosotros guardamos, y que es nuestro privilegio disfrutar. Lamentablemente, como denominación religiosa, una de nuestras características es descalificar a las otras instituciones religiosas, señalándolas como las hijas de la ramera, porque guardan un día diferente al que nosotros guardamos, y eso es sectarismo, que no corresponde a un verdadero espíritu cristiano de tolerancia y comprensión. El no poder refutar con fundamento que el sábado de Colosenses 2, corresponde a un sábado semanal, debe llevarnos a tomar una actitud de humildad, que reconoce que no somos más ni mejores que los hermanos de otras denominaciones religiosas; y que todos estamos en el camino, unos con mayor y otros con menor comprensión de las Escrituras. Es un hecho, que no podemos afirmar con cierto fundamento, que la observancia del domingo, debe haber comenzado en la comunidad primitiva de Jerusalén, y que es una institución apostólica original; pero tampoco podemos negar que, en las iglesias cristianas gentiles, en tiempos de Pablo, ya existían ciertas diferencias en cuanto al día a guardar como el día del Señor. En este punto es importante destacar, que los primeros cristianos gentiles reconocían la importancia del sábado que conmemoraba la creación; pero creían que era más importante conmemorar la resurrección del Señor; a lo que contribuyó, la discriminación y persecución que sufrieron por parte de los guardadores del sábado. No obstante lo anterior, algunas comunidades cristianas de Asia mantuvieron la costumbre de guardar el sábado y el domingo. Las denominadas «Constituciónes de los Santos Apóstoles», compuesta en Siria en el año 375 d. C. – 51 años después del decreto secular de Constantino -, registra lo siguiente: «Guardad el sábado, y la fiesta del día del Señor, porque aquel es el recordatorio de la creación, y este de la resurrección» Hasta los esclavos trabajaban cinco días a la semana, para que «el sábado y el día del Señor» pudieran acudir a la iglesia para ser instruidos en la piedad. Continuará. Bendiciones.

Hasta hoy voy entendiendo el porqué y quienes empezaron a guardar el domingo como día de reposo.
Gracias por este estudio tan completo.
Gracias Frank por su estudio y por compartir este estudio valioso. La exposicion es muy clara. Cuando el ser humano quiere ser juez de la conciencia del otro, deriva en percusión y hasta el extremo, la muerte. Por tal razón, siempre debemos razonar con «un escrito está». Me gusta llevar a mis estudiantes de la biblia a revisar el testimonio de Jesus, asi como el de los profetas y apóstoles en relación al dia sábado. Jesus es nuestro ejemplo y la practica hecha por el en el dia de reposo es fantástica, humanitaria, y sobre todo ejemplificadora en cuanto a la adoracion se refiere. Lo que pasó despues de ellos, es cosa que el Señor juzgará. Lo que dice Colosenses 2: 16 y 17 es un poderoso argumento contra el fanatismo venga de donde venga y a respetar la conciencia de otros adoradores del Señor.