En este publicación consideraremos los capítulos 6 y 4 del libro de Esdras que nos ayudarán a entender una de las razones por las que se ha creído, que las profecías de las 70 semanas se iniciaron en el año 457 a.C. Para comenzar, es importante destacar que la interpretación que las 70 semanas se iniciaron en el año antes mencionado; no es nuestra, porque a comienzos del siglo XIX, esa interpretación era aceptada por un buen número de denominaciones religiosas protestantes, de las cuales nosotros la adoptamos y la hemos mantenido, mientras que las otras iglesias, con el paso del tiempo, fueron abandonando por no tener soporte bíblico ni histórico. Esa interpretación se basa en Esdras 6:14, que registra:» Y los ancianos de los judíos edificaban y prosperaban… edificaron, pues, y terminaron por orden del Dios de Israel, y por mandato de Ciro, Darío, y de Artajerjes rey de Persia». Basándonos en el anterior texto, encontramos en nuestra literatura la siguiente cita:» Estos tres reyes, al expedir el decreto y al confirmarlo y complementarlo, lo pusieron en la condición requerida por la profecía para que marcase el principio de los 2,300 años… ese decreto se encuentra en el capítulo séptimo de Esdras (ver. 12-26). El problema de las anteriores declaraciones, es que en Esdras 6:14 no se está refiriendo a la edificación de la ciudad de Jerusalén, que da cumplimiento a Daniel 9:25, sino específicamente a la edificación del templo, como lo corroboramos en el siguiente versículo, que reza:» Esta casa fue terminada el tercer día del mes de Adar, que era el sexto año del reinado del rey Darío. Al llegar a este punto algunos se preguntarán: ¿ Cómo es que Artajerjes emitió un tercer decreto para terminar la Casa de Dios, cuando esta se terminó el sexto año del reinado de Darío, quien gobernó aproximadamente 58 años antes que Artajerjes llegara al poder? ¿Se equivocó Esdras o los copistas en este texto? Es posible, pero también es posible que Esdras, quien escribió primariamente para el pueblo judío; en un gesto de gratitud hacia el rey por lo que hizo a favor de la Casa de Dios, enviando no solo las ofrendas voluntarias de oro y plata que él y sus consejeros ofrendaron para el santuario, sino también los últimos utensilios del templo que quedaban en Babilonia; y queriendo darle relevancia a la Casa de Dios ante los ojos de su propio pueblo, consignó que este rey pagano, soberano de un gran imperio, que reconocía al Dios de los hebreos, participó en la terminación del templo. Por lo antes considerado, es evidente, que no existe un tercer decreto emitido por Artajerjes para la edificación de la ciudad de Jerusalén que dé cumplimiento a Daniel 9:25, sino un decreto «honorario» dado a Artajerjes como participante en la terminación del templo. En relación con el capítulo 4 de Esdras, algunos estudiosos afirman que en los versos 11-23, y particularmente en el verso 12, encontramos que en la carta enviada a Artajerjes, por los enemigos de Judá, estos denunciaban que los judíos edificaban la ciudad rebelde y mala y levantan los muros, lo cual demuestra «irrefutablemente» que en el año 457a. C. los judíos estaban edificando Jerusalén. La anterior interpretación presenta los siguientes inconvenientes: 1 – Que el Artajerjes del capítulo 4 gobernó antes que el rey Darío, y el Artajerjes del capítulo 7, mas de 50 años después. 2 – Que el Artajerjes del capítulo 4, – que supuestamente es el mismo que el del capítulo 7, que permitió a los judíos regresar a Jerusalén – desconocía a la nación judía, por lo que mandó a buscar en los anales de la historia quienes habían sido; todo lo contrario, al Artajerjes del capítulo 7 quien no solo era conocedor de los judíos, sino que reconocía al Dios de los judíos como el Dios verdadero. 3 – Que la acusación formulada por los enemigos de Judá, que estaban edificando Jerusalén y levantando sus muros, era una falsa acusación para indisponer a los judíos ante el rey persa, lo cual se confirma cuando revisamos los últimos versículos de ese capítulo, donde se consigna, que cuando llegó la orden de Artajerjes de cesar la construcción – que los enemigos de Judá hicieron con poder y violencia -, la obra que se detuvo fue la construcción de la Casa de Dios, que se realizaba en tiempos de Zorobabel y Jesúa ( Esdras 4:24 y 5:2 ). La historia revela que el Artajerjes del capítulo 4, gobernó antes de Darío, y que su nombre persa era Cambises, y su nombre griego Artajerjes, que más que un nombre era un título honorífico; razón por la cual encontramos al menos tres Artajerjes en la historia persa. Es interesante destacar que William Shea en su libro: Daniel: una guía para el estudioso, afirma que el Artajerjes del capítulo 4, es el mismo que el del capítulo 7, con el propósito de fundamentar que Jerusalén estaba siendo edificada en el año 457a,C; por otro lado, afirma en la misma obra lo siguiente:» Cuando Ciro murió, Cambises lo sucedió en el trono… (Cambises) se oponía mucho a los cultos religiosos extranjeros… Sin lugar a dudas no fue casual que los judíos no lograran nada, en términos de la reconstrucción del templo de Jerusalén, a lo largo del reinado de Cambises… por todo esto, si algunos consejeros contratados por los samaritanos vinieron a Babilonia y se encontraron con Cambises, él probablemente se habría alegrado de concederles su petición. Los judíos no fueron capaces de reconstruir el templo durante el resto del reinado de Ciro y durante todo el reinado de Cambises. No fue sino hasta que un nuevo rey, Darío I entró al escenario con una nueva política, cuando los judíos pudieron avanzar en la reconstrucción del templo (Esdras 4:5)». Terminamos preguntando: ¿Encontramos en Esdras 6 la orden o mandato para edificar y terminar Jerusalén; o solo, la orden para terminar el templo?, ¿Encontramos en Esdras 4 que los judíos estaban reedificando los muros de Jerusalén; o solo, que estaban edificando la casa de Dios? Bendiciones.

He observado que tanto la cronología de los tiempos antiguos como la arqueología cierran y abren debates a cada instante. A veces se da por sentado fechas de forma indiscutibles ciertos acontecimientos y después se descartan para volver a resucitarlos. El canon de Ptolomeo es el documento mas usado por su veracidad en la datación de los reyes babilonios, persas y griegos. Pero ¿puede haber errores? Claro que si. Hoy creemos que el 457 a.C es el séptimo año de Artajerjes, como lo enseña nuestra iglesia, (a veces se pone en tela de duda aun en el mismo Comentario Bíblico Adventista) pero puede ser que un estudio posterior diga lo contrario utilizando mejores técnicas arqueológicas y estudios comparados de las épocas del periodo en estudio.
Un detalle no menos importante es lo que dice la Biblia en cuanto al decreto de sobre volver y edificar Jerusalén por orden de Dios se encuentra en Is 44:28: «que dice de Ciro: Es mi pastor, y cumplirá todo lo que yo quiero, al decir a Jerusalén: Serás edificada; y al templo: Serás fundado.» He andado buscando el decreto de Ciro fechado en 538 a.C en fuentes extrabíblicas y encontré en Antigüedades de los judíos libro XI capitulo I, III una carta de Ciro para los judíos que literalmente dice: «He dado permiso a tantos judíos que habitan en mi país como por favor para regresar a su propio país, reconstruir su ciudad y construir el templo de Dios en Jerusalén en el mismo lugar donde estaba antes. También he enviado a mi tesorero Mitrídates y Zorobabel, el gobernador de los judíos, para que puedan sentar las bases del templo, y puedan construirlo a sesenta codos de altura, y de la misma latitud, haciendo tres edificios de piedras pulidas, y una de la madera del país, y el mismo orden se extiende hasta el altar donde ofrecen sacrificios a Dios. También requiero que los gastos de estas cosas se den de mis ingresos. Además, también envié los vasos que el rey Nabucodonosor sacó del templo, y se los di a Mitrídates, el tesorero, y a Zorobabel, el gobernador de los judíos, para que los llevaran a Jerusalén y los devolvieran a la Templo de Dios Ahora su número es el siguiente: cincuenta cargadores de oro y quinientos de plata; cuarenta tazas de oro de Thericle y quinientas de plata; cincuenta basons de oro y quinientos de plata; treinta vasos para verter [las ofrendas de bebidas], y trescientos de plata; treinta frascos de oro y dos mil cuatrocientos de plata; con mil otros vasos grandes. Les permito tener el mismo honor que solían tener de sus antepasados, como también para su ganado pequeño, y para el vino y el aceite, doscientos cinco mil quinientos dracmas; y para la harina de trigo, veinte mil quinientos artabae; y ordeno que estos gastos se les den de los tributos debidos de Samaria. Los sacerdotes también ofrecerán estos sacrificios de acuerdo con las leyes de Moisés en Jerusalén; y cuando los ofrezcan, rezarán a Dios por la preservación del rey y de su familia, para que el reino de Persia pueda continuar. Pero mi voluntad es que aquellos que desobedecen estos mandatos y los anulen, serán colgados en una cruz y su sustancia será llevada al tesoro del rey.»»
Hago resaltar que dice: «He dado permiso a tantos judíos que habitan en mi país como por favor para REGRESAR a su propio país, RECONSTRUIR su propia ciudad y CONSTRUIR el templo de Dios en Jerusalén en el mismo lugar donde estaba antes.» Si el decreto al cual hace mención Josefo es real y cierto, no veo otro decreto más contundente que ese. El punto es que no llega a los días de Jesús, tal como conocemos la cronología antes de Cristo.
He observado que tanto la cronología de los tiempos antiguos como la arqueología cierran y abren debates a cada instante. A veces se da por sentado fechas de forma indiscutibles ciertos acontecimientos y después se descartan para volver a resucitarlos. El canon de Ptolomeo es el documento mas usado por su veracidad en la datación de los reyes babilonios, persas y griegos. Pero ¿puede haber errores? Claro que si. Hoy creemos que el 457 a.C es el séptimo año de Artajerjes, como lo enseña nuestra iglesia, (a veces se pone en tela de duda aun en el mismo Comentario Bíblico Adventista) pero puede ser que un estudio posterior diga lo contrario utilizando mejores técnicas arqueológicas y estudios comparados de las épocas del periodo en estudio.
Un detalle no menos importante es lo que dice la Biblia en cuanto al decreto de sobre volver y edificar Jerusalén por orden de Dios se encuentra en Is 44:28: «que dice de Ciro: Es mi pastor, y cumplirá todo lo que yo quiero, al decir a Jerusalén: Serás edificada; y al templo: Serás fundado.» He andado buscando el decreto de Ciro fechado en 538 a.C en fuentes extrabíblicas y encontré en Antigüedades de los judíos libro XI capitulo I, III una carta de Ciro para los judíos que literalmente dice: «He dado permiso a tantos judíos que habitan en mi país como por favor para regresar a su propio país, reconstruir su ciudad y construir el templo de Dios en Jerusalén en el mismo lugar donde estaba antes. También he enviado a mi tesorero Mitrídates y Zorobabel, el gobernador de los judíos, para que puedan sentar las bases del templo, y puedan construirlo a sesenta codos de altura, y de la misma latitud, haciendo tres edificios de piedras pulidas, y una de la madera del país, y el mismo orden se extiende hasta el altar donde ofrecen sacrificios a Dios. También requiero que los gastos de estas cosas se den de mis ingresos. Además, también envié los vasos que el rey Nabucodonosor sacó del templo, y se los di a Mitrídates, el tesorero, y a Zorobabel, el gobernador de los judíos, para que los llevaran a Jerusalén y los devolvieran a la Templo de Dios Ahora su número es el siguiente: cincuenta cargadores de oro y quinientos de plata; cuarenta tazas de oro de Thericle y quinientas de plata; cincuenta basons de oro y quinientos de plata; treinta vasos para verter [las ofrendas de bebidas], y trescientos de plata; treinta frascos de oro y dos mil cuatrocientos de plata; con mil otros vasos grandes. Les permito tener el mismo honor que solían tener de sus antepasados, como también para su ganado pequeño, y para el vino y el aceite, doscientos cinco mil quinientos dracmas; y para la harina de trigo, veinte mil quinientos artabae; y ordeno que estos gastos se les den de los tributos debidos de Samaria. Los sacerdotes también ofrecerán estos sacrificios de acuerdo con las leyes de Moisés en Jerusalén; y cuando los ofrezcan, rezarán a Dios por la preservación del rey y de su familia, para que el reino de Persia pueda continuar. Pero mi voluntad es que aquellos que desobedecen estos mandatos y los anulen, serán colgados en una cruz y su sustancia será llevada al tesoro del rey.»»
Hago resaltar que dice: «He dado permiso a tantos judíos que habitan en mi país como por favor para REGRESAR a su propio país, RECONSTRUIR su propia ciudad y CONSTRUIR el templo de Dios en Jerusalén en el mismo lugar donde estaba antes.» Si el decreto al cual hace mención Josefo es real y cierto, no veo otro decreto más contundente que ese. El punto es que no llega a los días de Jesús, tal como conocemos la cronología antes de Cristo. Es valido históricamente este decreto. Algunos sugieren que los escritos de Josefo tienen muchas falsedades. Bueno, el tiempo dirá la verdad. Saludos