Después de haber considerado las inconsistencias proféticas de nuestra tradicional interpretación de los capítulos 7, 8, 9 de Daniel, quedan otras profecías del Nuevo Testamento por abordar, como el gran terremoto, el oscurecimiento del sol, la lluvia de estrellas, y las siete trompetas antes de la segunda venida del Señor Jesús. De esas profecías, las primeras tres, la iglesia ha interpretado, que se cumplieron en los siglos XVIII y XIX de nuestra era, hace al menos 200 años, olvidando que esas señales se catalogan como inminentes, antes del evento recién mencionado.. En su momento, de ser necesario, dedicaremos tiempo para revisar si esos eventos han sido únicos en la historia, o han sido recurrentes a través de los siglos. En este artículo, abordaremos un tema de mayor importancia que ha dado lugar a serias controversias dentro de la iglesia, como es la creencia de la existencia de un «solo Dios» constituido por el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, una unidad de tres personas coeternas (triteísmo); versus la creencia de la existencia de un solo Dios, del cual se deriva Dios Hijo, el Mesías prometido y enviado para revelar al Padre y su plan de restaurar al hombre a su condición original (monoteísmo). Algo que debe llamar nuestra atención es el hecho de que la primera parte de la segunda creencia, es la que han sostenido los judíos por aproximadamente 4,500 años, basados en Deuteronomio 6:4, que reza: «Escucha Israel, Jehová uno es». Ellos nunca vieron ni entendieron que en «Adonai Jerad» o «El Señor es uno» había una pluralidad de dioses, sino que Jehová es uno y solo uno, es decir, que los judíos del tiempo de Moisés que usaban el hebreo antiguo, como los judíos del tiempo del Señor Jesús que usaban el hebreo contemporáneo, así como los judíos actuales que usan un hebreo “moderno”, siempre interpretaron y entendieron que ese texto, se refiere a la existencia de un solo Dios; texto que actualmente repiten varias veces cada día, lo que debe servirnos de recordatorio de lo revelado categóricamente por el Señor a su pueblo hace varios milenios. En este punto, más de alguno puede objetar, que los judíos, al no haber aceptado al Señor Jesús como el Mesías prometido, no lograron entender el plan de salvación en el que intervinieron tres personas divinas, como fueron el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. La anterior aseveración encuentra el inconveniente, que el mismo Señor Jesús, el HIJO de DIOS, en Marcos 12:29, repitió textualmente la Shemá de Deuteronomio 6:4, al repetir: ”Oye Israel; el Señor nuestro Dios uno es», uno, no dos ni tres divinidades, de las cuales dos, supuestamente tienen existencia propia igual a la del Padre, el Dios creador y Señor de todas las cosas. La anterior declaración del Señor Jesús, fue la respuesta ante la pregunta de un escriba que le consultó: ¿Cuál es el primer mandamiento de todos? Al escuchar la respuesta del Señor, el escriba agregó: «Bien Maestro, verdad has dicho, QUE UNO ES DIOS, Y NO HAY OTRO FUERA DE EL», confirmando con ello lo que había expresado EL HIJO DE DIOS, el cual se excluyó de la supuesta pluralidad de divina, al no mencionar su participación en ella. La anterior declaración no pretende negar que el Señor Jesús sea plenamente divino, sino destacar que para Él, había un solo Dios, que es el eterno Dios Padre, del cual se originan todas las cosas. Por otro lado, al revisar en el griego antiguo, la primera parte del texto que estamos considerando, la palabra «uno» se deriva de la palabra griega «eis», que tiene la nomenclatura 1,520 en la Concordancia de Strong, cuyo significado primario es el numeral primario “uno”. Lo anterior confirma que el texto hebreo de Deuteronomio 6:4, se está refiriendo a un solo Dios y no a una pluralidad de dioses. La primera creencia, es decir, una divinidad triteísta, surgió en la Iglesia Católica en el siglo IV, y no está basada en las Escrituras, sino en las decisiones de los concilios ecuménicos de esa iglesia. La adopción de esa creencia por parte de los protestantes tiene pocos siglos; y en el caso de nuestra iglesia, solo la mitad de nuestra existencia, que no llega a los 200 años. Es necesario destacar que nuestra creencia en una divinidad triteísta ha sido reforzada por la interpretación de Deuteronomio 6:4 que han hecho eruditos en lenguas muertas, mientras los judíos de todos los tiempos, no importando su nivel de escolaridad, leyeron e interpretaron correctamente el verdadero sentido del texto, que deja en evidencia la categórica revelación divina. Todo lo anterior, nos obliga a preguntarnos: ¿Si los judíos han estado equivocados por más de cuatro milenios, al leer en su lengua materna lo revelado por Dios a su pueblo, o los equivocados son los protestantes que adoptaron de la Iglesia católica la creencia en una divinidad de tres personas con existencia propia igual que la del Padre, aprobada en sus concilios, que no tiene soporte bíblico? Lo lamentable de lo anterior, es que esa creencia ha sido reforzada por las interpretaciones que han formulado eruditos de lenguas muertas, lenguas que nosotros no entendemos; que es contrario a lo que cualquier judío que vivió antes y después de nuestra era entendió perfectamente. Lo sorprendente de lo anterior, es nuestra pretensión de que los judíos de todos los tiempos, nunca entendieron la revelación dada a Moisés acerca de la Divinidad; y que nosotros, es decir, los adventistas y los cristianos protestantes triteístas, 4,000 años después, hemos descubierto su verdadero significado. Que el Señor tenga misericordia de nosotros. Bendiciones.

Cuan grato me es leer este artículo!!
Como iglesia estamos creyendo doctrinas que no son bíblicas y acomodamos e interpretamos la Biblia de acuerdo a las creencias que ahora tenemos, pero que la iglesia pionera nunca tuvo, creencias que con el pasar del tiempo se han incorporado como parte de nuestro credo, sin tener base bíblica.
Muchas gracias hermano Frank por tocar este tema en específico.
Carmina Silva