La Trinidad: ¿monoteísmo bíblico o realmente triteísmo antibíblico? Parte II.

| Frank Claros

En el artículo anterior consideramos la increíble pretensión de algunos cristianos trinitarios, que los judíos que vivieron antes de la era cristiana entendieron que en Deuteronomio 6:4, se registra una pluralidad de divinidades coeternas y con existencia propia, que no dependen de otra divinidad. En este artículo, procederemos a investigar en la historia qué creían los judíos del primer siglo de nuestra era y los padres apostólicos y antenicenos que vivieron en los siguientes dos siglos hasta llegar al concilio de Nicea. Nuestra primera fuente, es el reconocido historiador judío Flavio Josefo, que vivió en el primer siglo de la era cristiana; quien escribió en su tratado «Contra Apion», lo siguiente: «Dios es único, increado, y eternamente inmutable», reafirmando con ello la sólida creencia monoteísta que había sostenido el pueblo judío por más de 2,500 años. Después de Flavio Josefo, la historia registra que el padre apostólico Clemente de Roma, llamado así por haber sido discípulo de Pedro y Pablo, nació en el año 35 y fue martirizado en el año 99 de nuestra era. Clemente, en la carta a los Corintios, escribió lo siguiente: «Pero de su Hijo el Señor dice: ‘Yo te he engendrado hoy… Pídeme y te daré a los gentiles por heredad.» También escribió: «Siéntate a mi diestra hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies» En esas declaraciones, Clemente está repitiendo Hebreos 1:5, y Hechos 2:34-35, haciendo propio lo registrado por Lucas, que menciona que el Señor Jesús fue engendrado por Dios Padre. También Clemente escribió: «Que Jesucristo fue enviado por Dios, así que Cristo viene de Dios», que confirma lo recién mencionado, que El Hijo de Dios está subordinado al Padre. El otro padre apostólico que consideraremos es Ignacio de Antioquía, que nació en la tercera década del primer siglo de nuestra era y fue martirizado en la primera década del segundo siglo. Ignacio, en la carta a los Magnesios, escribió lo siguiente: «Un solo Jesucristo que procede de un solo Padre», «Dios es uno e individual» En la misma carta, consigna Proverbios 8:22-23, que la Biblia Peshita registra de la siguiente forma:»El Eterno me hizo como el principio de sus caminos, la primera de sus obras antiguas» También escribió que el Señor Jesús es eterno, porque al proceder del Padre y tener la misma sustancia divina, debe ser tan eterno como el Padre . Después de haber revisado la creencia de los Padres Apostólicos acerca de la deidad, consideraremos lo que escribieron tres destacados Padres Antenicenos acerca de la divinidad. El primero, Justino Mártir, que nació el año 100 y fue decapitado en el año 165, en su obra «Diálogo con Trifón», escribió, basándose en Proverbios 8:22, lo siguiente: «Esta descendencia es engendrada por Dios antes de todas las criaturas… el Padre del universo tiene un hijo, que siendo verbo y primogénito de Dios, es también Dios… Esta fuerza, el Logos, ha sido engendrada por el Padre con su poder y voluntad, no por división, como si la esencia del Padre se hubiera partido. De la misma manera, que vemos que el fuego enciende otro fuego, sin que aquel de donde se tomó disminuya, ni pierda su sustancia, sino que permanece igual, aunque de él haya salido una nueva llama. Orígenes de Alejandría, que nació en el año 105, en los tratados «Sobre los principios» y «Contra Celso», escribió lo siguiente:»El Hijo es engendrado por el Padre. El Hijo no es una criatura hecha de la nada, sino la imagen perfecta de la sustancia de Dios. El Padre es el Dios en sí mismo, mientras el Hijo es Dios por participación, actuando como mediador entre la trascendencia del Padre y la creación. Dios el Padre es el principio absoluto, incorpóreo, inmaterial… no está sujeto al tiempo ni a la materia ni al espacio… El Hijo de Dios es primogénito… de toda criatura … de toda creación… y el más viejo de todas las criaturas. Finalmente, consideraremos lo que escribió Tertuliano, que nació en la quinta década del siglo II y murió en la tercera década del siglo III. Escribió en los tratados «Contra Hermógenes» y «Contra Praxeas» lo siguiente: «No debemos suponer, que hay algún otro ser aparte de Dios que no sea engendrado ni creado… ¿Cómo puede ser que algo, excepto el Padre, sea más viejo, y a causa de esto, más noble que el Hijo de Dios, la palabra unigénito y primogénito…? Ese -Dios- que no tuvo un hacedor para darle existencia, estará mucho más elevado que ese – Hijo- que tuvo un autor que lo trajo a la existencia. En el tratado «Contra Praxeas», Tertuliano escribió: «El Padre es la sustancia completa, pero el hijo es una derivación y porción del entero, como él mismo reconoce: «Mi Padre es mayor que yo»… Así, el Padre es distinto del Hijo, por ser mayor que el Hijo, en la medida en que aquel que engendra es uno y aquel que es engendrado es otro; también aquel que envía es uno, y aquel a quien se envía, otro; y de nuevo, aquel que hace es uno, y aquel mediante el cual se hace es otro. Finalmente, Tertuliano escribió: «Hubo un tiempo en el que el Hijo de Dios no existió como persona. Esa frase, que repitió y sostuvo Arrio cien años después, fue la causa de una gran controversia dentro de la Iglesia católica que dio lugar al concilio de Nicea, donde Arrio fue declarado hereje. Después de haber revisado lo que creyeron los padres apostólicos y los padres antenicenos, desde el primer siglo hasta el inicio del cuarto, ¿Cómo pueden los cristianos protestantes triteístas seguir afirmando, que los cristianos de los tres primeros siglos entendieron que en Deuteronomio 6:4 se registra una pluralidad de deidades coeternas con existencia propia desde la eternidad, igual a la del Padre? Antes de terminar, es importante destacar, que en el libro » La Trinidad» publicado por nuestras casas editoras, los tres autores de dicha obra, omiten deliberadamente la anterior valiosa información histórica de reconocidos y renombrados padres de la Iglesia, y registran lo que escribió Teófilo de Antioquía, que fue el primero en usar la palabra Trinidad en sus escritos. Teófilo escribió: «Igualmente, los tres días que precedieron a la creación son símbolos de la Trinidad». Lo que hay que aclarar, es que, para Teófilo, las otras dos personas de la Trinidad estaban subordinadas al Padre. Lo anterior lo confirmamos al leer otro de sus escritos donde afirmó que el Logos y la Sabiduría eran las manos de Dios Padre, o sus agentes en el plan de salvación. El nunca creyó que el Hijo y el Espíritu Santo eran personas divinas coeternas con el Padre. Los mismos autores del libro «La Trinidad», reconocen en la pág. 137 lo siguiente: «Teófilo no fue un representante primitivo de la teología de la Trinidad, sino que manifiestamente presentó a Cristo como un ser menor», un agente de Dios; es decir, un Logos que estuvo eternamente en la mente de Dios, pero no como persona, hasta que fue llamado a la existencia o engendrado con un propósito. Teófilo de Antioquía definitivamente fue un cristiano monoteísta, como lo fueron los padres de la Iglesia; lo que no da lugar a CONJETURAR que los cristianos de los primeros tres siglos, creyeron en una trinidad triteísta compuesta por tres personas divinas y coeternas fundidas en un solo Dios. Bendiciones.

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