Aclaraciones VII Parte.

| Frank Claros

Siguen llegando a nuestro correo artículos titulados: «Mi renuncia al adventismo», que contiene la renuncia de Dudley Canright a este movimiento en el año 1,914; así como artículos que defienden el principio día por año, escritos por Gerhard Pfandl y otro estudioso de las profecías. Suponemos, que los primeros, fueron enviados por adventistas que leyeron este blog, que ya habían renunciado a seguir en nuestras filas; y que los segundos, son adventistas que también leyeron este blog, y que no entendieron lo expuesto en este sitio. Debido a lo anterior, es necesario reiterar lo que ya hemos mencionado; que en este blog no se pretende ni se espera que sus lectores renuncien al adventismo, lo que no tiene sentido, porque no encontraremos otra iglesia que esté mejor fundamentada doctrinalmente que la nuestra. El propósito de este blog sí es informar; a fin de que se quite el velo que estuvo ceñido en la mente de nuestros pioneros, y que se mantiene aún alrededor de la nuestra. En la medida que se corra dicho velo de nuestra mente, podremos ayudar a otros a ver nuestra urgente necesidad como personas y como organización, de proceder a formular una honrosa rectificación de nuestras interpretaciones proféticas. Antes de entrar en la segunda aclaración, comparto con ustedes; que ayer Sábado tuve el privilegio de visitar una iglesia pequeña a la cual nunca había asistido; y terminé de convencerme de que a pesar de nosotros, el Señor tiene un propósito con este movimiento. El predicador fue un adulto joven, con vocación al servicio ministerial, quien trazó la Palabra con sencillez y transparencia, que bendijo abundantemente a los que la escuchamos; lo que me hace pensar, que cualquier cambio para mejorar todavía es posible. En lo que se refiere al principio día por año, nos limitaremos a revisar si ese principio tiene algún valor en la interpretación profética de Daniel 7 y 8. En otra oportunidad, consideraremos la aplicación de dicho principio a la profecía de las setenta semanas. Para comenzar, es importante destacar que nuestra iglesia es la única denominación religiosa que sigue aplicando el principio de día por año a las profecías de los 1,260 días y las 2,300 tardes y mañanas, que en siglos pasados tuvo cierto auge; especialmente la interpretación de tiempo de la profecía de Daniel 7. Como ya mencionamos en un artículo anterior, no es tan importante que podamos demostrar fehacientemente que un día profético equivale a un año, sino que dicho principio tenga aplicación profética, especialmente en los períodos de tiempo indicados por la profecía, particularmente en su inicio y su fin. Si en las fechas de inicio de las profecías, tanto de Daniel 7 y 8, no se cumplen los eventos señalados por la profecía, esa fecha pierde su valor para aplicar dicho principio. Un ejemplo de lo anterior, lo encontramos en la profecía de los 1,260 días que supuestamente se inició con la derrota definitiva de los ostrogodos, que debió dar lugar al encumbramiento del poder papal que perseguiría y quebrantaría a los santos por tres tiempos y medio. Ahora bien, si los ostrogodos no fueron definitivamente aniquilados como nación en el año 538, porque volvieron y saquearon Roma en los años 540, 546 y 550; el Papa de turno en el 538 no pudo iniciar ninguna supremacía política-religiosa; también, porque paradójicamente, el que llegó a estar sometido y cautivo por aproximadamente diez años fue el pontífice romano. Al verificar históricamente lo anterior, es evidente que en el año 538 no se cumplieron las condiciones requeridas por la profecía, lo que nos obliga a buscar otro año en el que si se cumplan dichas condiciones; lo que da lugar a que se desajuste el cronograma profético que hemos propuesto. Lo mismo sucede con la profecía de las 2,300 tardes y mañanas, que señalamos que inició en el año 457 a. C. con la profanación del santuario. En vista de que Daniel 8:9-11 es categórico en mencionar que el cuerno pequeño profanaría el santuario, y que nuestra interpretación tradicional afirma que el santuario fue profanado en el año 457 a. C.; estamos en el deber de identificar el poder que profanó el santuario durante el imperio Persa; porque de no hacerlo, el año 457 a. C. también pierde su valor para aplicar el principio día por año. Para que dicho principio tenga valor, nos vemos obligados a buscar otro año en el que sí se cumpla lo predicho en la profecía; lo que da lugar a otro desajuste en el cronograma profético que hemos propuesto, que concluye que la profecía debió terminar en el año 1,844. Para terminar debemos preguntarnos: ¿Por qué insistir en interpretar las profecías de Daniel 7 y 8 siguiendo el principio día por año, si dicho principio no tiene aplicación profética; al considerar que los eventos que debieron suscitarse al inicio de las mismas no se cumplieron? Bendiciones.

Comentarios

  1. Hermano Frank.
    Las inconsistencias que tenemos como iglesia al querer interpretar estas profecías, usted las ha dejado más que evidentes y claras.
    Siento que su intención se ha mal interpretado por algunos hermanos que sienten que usted ataca la iglesia, pero le diré hermano Frank, que su misión es cumplida al mostrar los errores. Los hermanos que sigan insistiendo en atacarlo, les diría yo, más bien deberían estudiar la Biblia y la historia con detenimiento y con una mente abierta pidiendo al Espíritu Santo que nos guíe al estudiar la Palabra y no atacar lo que alguien pueda defender de manera lógica, solo porque ese pensar no está en el cauce que ellos quisieran y en el que como iglesia repetimos sin darnos el tiempo a usar algunas neuronas para ver las grandes incongruencias en lo que repetimos.
    Personalmente, sus investigaciones y publicaciones en mi han causado un deseo por querer saber en realidad lo que la Biblia nos dice. Dejar de un lado lo que siempre hemos repetido como iglesia y tampoco confiar de lo publicado en este blog, sino sólo leer y estudiar la Palabra de Dios y le diré que he encontrado exactamente lo mismo que usted ha encontrado. No hacen sentido las explicaciones que hemos tenido como iglesia y en realidad me pregunto, nadie más ha visto estos desajustes? Ningún hermano o pastor estudioso ha encontrado esto?
    Al momento de dar fe de nuestras creencias, si enfrente tenemos a algún experto en historia, de una vez nos diría que estamos desubicados porque la historia ni la Biblia apoya nuestras interpretaciones.
    Bendiciones

  2. Buenísimo. No a todas las profecías se le aplica el día por año. Por ejemplo los 3 días que Jesús profetizo que estaría en la tumba, 40 días de Jonás a Nínive, los 7 años del rey Nabucodonosor, los 120 años de Noe, los 400 y 430 años de Israel en Egipto, Todos estos fueron literales. Cuando la profecía dice día por año, entonces debemos aplicar el principio a esos casos. Por ejemplo los 40 días de los israelitas en el desierto, Dios dijo día por año. Los 390 y 40 días de Ezequiel, Dios dijo día por año. En otros casos debería ser bien analizados a la luz de la misma profecía y que ella misma nos oriente.

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