Elena G. de White y la profecía de Daniel 8: mitos y suposiciones. Parte II

| Frank Claros

Después de haber considerado y encontrado que la profecía de las 2,300 tardes y mañanas no pudo iniciarse en el año 457 a. C., cuando Esdras viajó a Jerusalén, porque no hay registro bíblico que haya recibido alguna orden de parte de Artajerjes de restaurar y edificar Jerusalén, y mucho menos el registro de la implementación de dicha orden; que si encontramos consignada en el libro de Nehemías, cuando éste viajó a Jerusalén en el año 444 a. C.; podemos con toda propiedad concluir, que si dicha profecía no se inició en el año séptimo del reinado de Artajerjes, tampoco pudo terminar en el año 1,844. Es importante reiterar que de los 2,000 sueños y visiones que tuvo la Hna, White, ella no recibió una visión categórica de lo que había pasado el 22 de octubre. Lo que ella consignó en sus libros fueron interpretaciones de Guillermo Miller acerca de la segunda venida del Señor en el año 1,844 y de Russel Crosier acerca de la purificación del santuario, quien poco tiempo después terminó retractándose de lo que había propuesto, por considerarlo sin fundamento bíblico. También es importante destacar que algunas de nuestras actuales interpretaciones de lo que sucedió el 22 de octubre, son el resultado de modificar indirectamente o reinterpretar lo escrito por la Sra. White. Un ejemplo de lo anterior, lo tenemos en la visión que ella tuvo en Exeter a mediados del mes de febrero del año 1,845, cuando ella aún no tenía idea de lo que había sucedido el día del chasco, y creía firmemente que el Señor vendría en octubre de ese año. En dicha visión se registra lo siguiente: «Vi al Padre levantarse del trono y en un carro de llamas entrar al lugar santísimo al interior del velo… después de eso un carro de nubes… llegó rodeado de ángeles, adonde estaba Jesús. Él entró en el carro y fue llevado al lugar santísimo, donde el Padre estaba sentado». El anterior relato describe algo similar a lo registrado en 1 Pedro 3: 22 que menciona: «… quien habiendo subido al cielo está a la diestra de Dios», o Marcos 16:19, que registra:» Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo y se sentó a la diestra de Dios». En los anteriores textos y lo relatado por la Sra. White, no encontramos ninguna relación o asociación con los 2,300 días de la profecía. Inexplicablemente, en el libro «Primeros escritos», pág. 54, se relata la visión antes mencionada, bajo el encabezamiento: «Fin de los 2,300 días», que insinúa que esa visión está relacionada con la profecía de Daniel 8; que a todas luces es evidente, no existe ninguna relación. En lo que resta de este artículo, consideraremos algunas declaraciones de la Sra. White relacionadas con la profecía de Daniel 8. La primera declaración la encontramos en «El conflicto de los siglos», pág. 326, que registra lo siguiente: «Él declaró que las 70 semanas datan del momento en que salió el edicto para REEDIFICAR JERUSALÉN… ese decreto se encuentra en el capítulo séptimo de Esdras (ver 12-26). El problema de la anterior declaración, es que por más que busquemos en Esdras 7 el decreto de restaurar y edificar Jerusalén, no lo encontramos; que sí encontramos en el libro de Nehemías, quien recibe inicialmente el permiso de reedificar los muros – que era indispensable reconstruir -, antes de iniciar la reconstrucción de la ciudad. En este punto, nuestros estudiosos objetan el hecho de que Nehemías solo recibió un permiso de parte de Artajerjes y no un decreto imperial. Lo que se nos olvida, es que Nehemías hizo un viaje de carácter oficial, con el cargo de gobernador (Nehemías 5:14); por lo que el rey le proveyó de un resguardo militar, constituido por capitanes del ejército y gente de a caballo; resguardo que no se le dio a Esdras. Por otro lado, el permiso otorgado a Nehemías se constituía en una orden, porque en el lenguaje oficial de la época un permiso se constituía en una orden, según lo afirma el Comentario Bíblico Adventista, tomo III, pág. 355. En el libro Conflicto de los siglos, en la misma página, la Sra. White escribe: «En Esdras 6:14 se dice que la casa del Señor fue edificada en Jerusalén por mandato de Ciro y de Darío y de Artajerjes rey de Persia. Estos tres reyes, al expedir el decreto y al confirmarlo y completarlo, lo pusieron en la condición requerida para que marcase el principio de los 2,300 años» Aquí nos encontramos con otro problema, porque por un lado, se registra que el decreto para restaurar y edificar JERUSALEN se encuentra en Esdras 7, pero, por otro lado, se menciona que el último mandato expedido por Artajerjes para edificar la CASA de Dios, registrada en Esdras 6, marca el inicio de la profecía de Daniel 8. En este punto debemos preguntarnos: ¿Qué decreto marca el inicio de la profecía de las 2,300 tardes y mañanas? ¿El decreto para edificar el templo o el decreto para edificar la ciudad de Jerusalén? Aquí debemos destacar lo registrado en Esdras 6:15, que la casa de Dios fue terminada en el año sexto del reinado de Darío, aproximadamente 58 años antes de que Artajerjes llegara al poder, porque era un niño o posiblemente no había nacido; lo que deja en evidencia que no existe un tercer decreto emitido por Artajerjes para iniciar la restauración y edificación de Jerusalén; porque el que está registrado en las Escrituras, tiene que ver con la terminación y mejor funcionamiento de la casa de Dios, por las donaciones voluntarias que Artajerjes envió para el servicio del templo y la devolución de los últimos utensilios del santuario que quedaban en Babilonia. Continuará. Bendiciones.

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