En esta publicación continuaremos considerando el decreto que dio cumplimiento a Daniel 9:25 y la fecha del fin de la profecía de las 2.300 tardes y mañanas, y lo que escribió la Sra. White al respecto. La profecía de Daniel 8, se inicia con el supuesto decreto de restaurar y edificar Jerusalén, que hemos afirmado se encuentra en el capítulo 7 de Esdras, que difícilmente encontraremos, o con el tercer decreto para terminar la casa de Dios, que sí encontramos registrado en Esdras 6:15? No existe la posibilidad de que dicha profecía se inicie partiendo de dos decretos, en los cuales se dan instrucciones de diferentes construcciones. La anterior contradicción nos obliga a investigar y revisar detenidamente lo registrado en las Escrituras; en la cual encontramos que el tercer decreto de Artajerjes tiene que ver con la terminación de la casa de Dios y su pleno funcionamiento, y no con la orden de restaurar y edificar Jerusalén. Lo anterior revela, que la Sra. White transcribió a sus libros la mejor interpretación profética de Daniel 8, que habían formulado los teólogos de los siglos XVIII y XIX , como Johann Petri, William Cuningham y Archibold Mason – que fue adoptada por Guillermo Miller -, quienes no repararon en la inconsistencia temporal, que el Artajerjes del capítulo siete, gobernó más de cinco décadas después que se emitió el tercer decreto registrado en Esdras 6. Otras declaraciones de la Sra. White que consideraremos, son las registradas en el libro Conflicto de los Siglos, págs. 324-327, que mencionan: A- «Miller siguió escudriñando las profecías con más empeño y fervor que nunca… en el capítulo octavo de Daniel no pudo encontrar guía para el punto de partida de los 2,300 dias.» B – «… sin embargo Dios había mandado a su mensajero: «Haz que este entienda la visión»… El ángel poco tiempo después volvió hacia Daniel…» C – «… Había un punto importante en la visión del capítulo octavo, que no había sido explicado… el período de los 2,300 días… las primeras palabras del ángel son: setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y tu santa ciudad… la palabra traducida aquí como «determinada» significa literalmente «descontadas»… pero, ¿De dónde fueron descontadas?; como los 2,300 días son el único período de tiempo mencionado en el capítulo octavo, deben constituir el período del que fueron descontadas las setenta semanas…» D -» … El decreto de Artajerjes fue puesto en vigencia en el OTOÑO del año 457 a. C…» En la pág. 329 ella también escribió: «Miller y sus colaboradores creyeron primero que los 2,300 días terminaban en la primavera de 1,844, mientras que la profecía señala el otoño de ese mismo año». E – «La reconstrucción y restauración de Jerusalén se terminó al fin de los primeros 49 años de la profecía de Daniel (Daniel 9:25).» Las anteriores declaraciones, presentan los siguientes inconvenientes: 1 – El afirmar que Miller no pudo encontrar en el capítulo octavo de Daniel, una guía para el punto de partida de la profecía de Daniel 8, no significa que en el registro bíblico, no se encuentre el momento del aparecimiento del cuerno pequeño que posteriormente profanaría el santuario, dando con ello lugar al inicio de la profecía de las 2,300 tardes y mañanas. En Daniel 8:9-11, 22-23 leemos, que a Daniel no solo se le revela, sino que se le explica, el momento del surgimiento de dicho cuerno; que según el verso 23, sucedería al final del reinado de las cuatro dinastías en las que se dividió el gran cuerno que representaba a Grecia, y en última instancia a Alejandro Magno; surgimiento que se suscitó a mediados del segundo siglo a. C., aproximadamente 300 años después del año 457 a. C., fecha que hemos señalado sin mucho fundamento, como el año del inicio de la profecía. 2 – El ángel mencionado en Daniel 9, volvió donde el profeta aproximadamente diez años después de que este hubiera recibido la visión de las 2,300 tardes y mañanas, lo que deja en evidencia que en el Cielo no había apremio en que Gabriel volviera a explicar a Daniel, la visión que el mismo Gabriel ya le había explicado en los versos 19-26 del capítulo octavo. 3 – El afirmar que las setenta semanas debían ser descontadas del período de tiempo más cercano a Daniel 9: 25, que encontramos en las 2,300 tardes y mañanas del capítulo 8, presenta los siguientes inconvenientes: a ) – No podemos buscar interpretaciones proféticas basados en la cercanía entre ciertos períodos de tiempo, porque eso se presta a la subjetividad, donde la mención de determinados momentos pueden dar lugar a múltiples interpretaciones. b ) – No tiene sentido interpretar que las setenta semanas de Daniel 9 están cortadas de las 2,300 tardes y mañanas, cuando en ese capítulo no se hace ninguna mención ni alusión directa a ese período de tiempo. Daniel 9:24 es categórico al mencionar que las setenta semanas están determinadas sobre TU PUEBLO Y TU SANTA CIUDAD, y no cortadas de las 2,300 tardes y mañanas. D – El afirmar que el decreto de Artajerjes fue puesto en vigencia en el otoño del año 457 a. C., después que Esdras llegó a Jerusalén; es contrario a lo que tradicionalmente hemos interpretado, que en Daniel 9:25 se indica que la profecía de Daniel 8 se inicia con la SALIDA DE LA ORDEN de restaurar y edificar Jerusalén, orden que debió ser emitida en los últimos días del año 458 a. C., a fin de que Esdras pudiera iniciar su viaje a Jerusalén en la primavera, como está registrado en el verso 9 del capítulo siete de Esdras. Lo anterior nos obliga a aceptar que la profecía debió terminar también en la primavera del año 1,844; como acertadamente Miller lo había interpretado inicialmente, y no en otoño; para justificar el bautismo del Señor Jesús en esa estación del año, -que no podemos fundamentar partiendo de la primavera del año 457 a. C. -, así como también el fin de las 2,300 tardes y mañanas como seguimos sosteniendo. En este punto es importante destacar, que en Daniel 8:14, donde encontramos registrado que el santuario sería purificado, está indicando el momento en que dicha vindicación se realizaría; que por lo revelado en las Escrituras debió ser antes o durante el mes de nisán del año 1,844., y no en el día de la expiación como equivocadamente el millerista Samuel Snow lo propuso. Reiteramos, según nuestra interpretación tradicional, la profecía de las 2,300 tardes y mañanas, se inicia con la salida de la orden (Daniel 9:25) a finales de invierno o inicios de primavera, y no con la supuesta implementación de la orden en el otoño, como lo consigna la Sra. White en una de las citas que estamos considerando. E – El afirmar que la restauración y reconstrucción de Jerusalén se terminó al final de los primeros cuarenta y nueve años de la profecía, no deja de ser otra suposición que no podemos fundamentar; y que nos dificulta aceptar lo revelado en Nehemías 6:15: que el muro de Jerusalén fue reconstruído totalmente en 52 días; lo que dio lugar a que los repobladores de Jerusalén (Nehemías 11), iniciaran la reconstrucción de sus casas y en consecuencia de la ciudad. Continuará. Bendiciones.

Gracias hno Frank por este estudio y los anteriores. Esta muy claro todo. Queda en cada uno de nosotros sus lectores seguir buscando información bíblica e histórica que confirme la verdad. No es fácil ser políticamente incorrecto, pero la verdad no tiene retroceso y «la verdad os (nos) hará libres