En este artículo, volveremos a reconsiderar el significado de la palabra «continuo», que es el término medular de la profecía de Daniel 8. Los adventistas nos caracterizamos, por ser la denominación cristiana con la mayor cantidad de miembros guardadores del Sábado; y ser la única que pretende tener la correcta interpretación de la profecía de Daniel 8; que nos hace creer que somos la iglesia profética del tiempo del fin. En esta ocasión, revisaremos cuán fundamentada está dicha pretensión, partiendo del significado de la palabra «continuo. Antes de iniciar la revisión mencionada, es necesario recordar que la profecía de Daniel 8 se inicia con la profanación del santuario, profanación que comienza con la suspensión del CONTINUO (Daniel 8:11) por 2,300 tardes y mañanas (Daniel 8:14); después de lo cual, el santuario es vindicado o «purificado». La Biblia hebrea traduce la última parte de Daniel 8:14 de la siguiente manera: «Luego el santuario será victorioso»; el Antiguo Testamento Interlineal hebreo-español lo traduce así: «… entonces se vindicará santuario.»; es decir, se terminaría la suspensión del «continuo», para dar lugar a su completa restauración o vindicación; no purificación, como lo mal traducen las versiones Reina-Valera y King James, que nos conduce a una errada interpretación del texto. La anterior revelación plantea un problema a nuestra tradicional interpretación de Daniel 8; que es explicar: ¿Cómo se restauró «el continuo» después de las 2,300 tardes y mañanas en el año 1,844; especialmente porque el Papa, después de esa fecha, continuó con su pretensión de ser el mediador entre Dios y el hombre. Volviendo al significado de la palabra «continuo», en un artículo anterior, revisamos someramente el significado de ese término, que por sus raíces hebreas y el contexto en el que se encuentra, se entiende que se refiere al sacrificio matutino y vespertino que se ofrecía diariamente en el santuario terrenal, por los pecados de los israelitas que vivían en lugares distantes de Jerusalén. Nuestros estudiosos objetan esa interpretación, afirmando que la palabra «sacrificio», no se encuentra en el texto hebreo; por lo que el término «continuo» podría estar asociado a cualquier concepto que se usaba para describir lo que sucedía cotidianamente en el santuario; tal como el pan continuo que debía estar sobre la mesa de los panes de la proposición, la lámpara que debía arder continuamente, el fuego del altar del holocausto que ardía permanentemente etc., etc.; que no tenían que estar relacionados obligatoriamente con los sacrificios expiatorios ofrecidos cada día. La palabra «continuo» se deriva del término hebreo (tamid), que puede usarse como adverbio de tiempo como los mencionados anteriormente, o como adjetivo, que es la forma como se usa en Daniel 8. Al respecto, el Comentario bíblico adventista, tomo 4, pág. 869, registra lo siguiente:» En el capítulo 8:11 tamid -o continuo- tiene el artículo definido y por lo tanto, se usa como un adjetivo-sustantivado, pues no hay otro sustantivo … en el Talmud, cuando tamid se usa en forma independiente como aquí, la palabra se refiere uniformemente al sacrificio diario». En relación con lo anteriormente mencionado, es importante subrayar, que cuando a la palabra tamid (continuo), le precede un artículo -en este caso «el»-; no puede usarse como adverbio de tiempo (continuamente), porque los adverbios no van precedidos de artículos. Por otro lado, para entender la frase adjetivo-sustantivado; es necesario recordar que los sustantivos son los nombres que le damos a personas, cosas, eventos, ideas, etc. etc.; y los adjetivos son las características de determinado sustantivo; por lo que un adjetivo-sustantivado, en este caso tamid, se refiere a un evento singular y único que es el ritual diario que se ofrecía en las tardes y mañanas. Si lo anterior es correcto, tiene sentido que los traductores de Daniel 8 agregaran la palabra sacrificio al texto, porque entendieron que los sacrificios vespertinos y matutinos diarios eran el tema principal de la profecía de Daniel 8. En este punto, es importante destacar que el Dr. Loron Wade, en su libro: » El futuro del mundo revelado en el libro de Daniel», pág. 152-153, escribe lo siguiente: «la expresión continuo sacrificio ha sido traducida del término tamid … y su traducción es continuo, perpetuo, diario … el término tamid se usa expresamente para distinguir el sacrificio diario a todos los demás». Los restantes estudiosos afirman que la palabra «continuo» se refiere al continuo ministerio sacerdotal de Cristo en el santuario celestial, y a la verdadera adoración del Señor en la era evangélica; que suprimir el continuo representa … la sustitución de Cristo como cabeza invisible de la iglesia, por la autoridad de una cabeza visible; el papa. La anterior afirmación se encuentra con el inconveniente de no poder explicar: ¿Cómo el papado pudo usurpar el ministerio intercesor del Señor en el año 457 a.C., durante el imperio Persa, cuando fue quitado el CONTINUO; aproximadamente 500 años antes de la existencia del cristianismo? En relación con la definición del término «continuo», es importante destacar que en el año 1,910, se le pidió a la Sra. White una explicación del significado de dicha palabra; a lo que ella replicó que no había recibido instrucciones al respecto; y terminó reprendiendo a los que le habían consultado, por perder el tiempo en una cuestión de poca importancia. Es sorprendente la anterior declaración, que evidencia que para el año mencionado no teníamos aún una definición de lo que era el «continuo»; y especialmente, que la comprensión de ese término, era una cuestión de poca importancia; cuando de ello depende el identificar el momento en el que fue restaurado dicho «continuo», que según nuestra interpretación tradicional sucedió en 1,844. Lo más sorprendente de todo esto, es que, hasta nuestros días, no tenemos una explicación oficial y definitiva de la palabra tamid o «continuo». Lo anterior lo confirma el Comentario bíblico adventista, tomo 4, pág. 867, que comentando Daniel 8:11 menciona: «Quizás este sea uno de los pasajes de las Escrituras, respecto al cual, debemos esperar hasta un día mejor para tener una respuesta definitiva». Las anteriores declaraciones son preocupantes, porque: ¿Cómo podemos pretender entender la profecía de Daniel 8, si no podemos explicar el evento -el continuo-, que da lugar al inicio y fin de la profecía de las 2,300 tardes y mañanas? Es indispensable y urgente una revisión de lo que hemos creído de las profecías de Daniel, a fin de proceder a una honrosa rectificación. Terminamos preguntando: ¿Podemos seguir sintiéndonos orgullosos de ser la iglesia del santuario, cuando aún nos falta mucho por entender y explicar de la profecía de Daniel 8? Continuará. Bendiciones.

Gracias Frank. Excelente articulo. Me ha aclarado el tema del continuo