Han llegado a mi correo decenas de comentarios y copias de artículos de reconocidos autores adventistas defendiendo el fundamento bíblico del sábado. A esos apreciados hermanos, les invito a volver a leer los artículos relacionados con el sábado, para que confirmen que en ningún momento se ha afirmado que el sábado no está fundamentado en las Escrituras. Lo que sí se ha afirmado, es que es falso, que los todos fieles cristianos de los primeros siglos eran celosos guardadores del sábado, y que el domingo se comenzó a guardar como una abierta y deliberada rebelión contra Dios. Algunos de los fieles cristianos de ese tiempo eran guardadores del domingo, como fueron los casos de Ignacio de Antioquia, Policarpo de Esmirna y Justino Mártir, que estuvieron dispuestos a sufrir el martirio, por causa de sus creencias. Es más, si revisamos lo que escribieron los Padres apostólicos y los Padres de la fe en los siglos II y III, antes del Concilio de Nicea, nos encontraremos que la mayor parte de los cristianos de ese tiempo guardaban el sábado y el domingo, que siguieron guardando hasta el siglo V. Lo que nos inquieta a los adventistas, es que hemos hecho del sábado una prueba de discipulado, tanto en el presente y muy particularmente del futuro, debido a una propuesta sin ningún fundamento bíblico que formuló Jose Bates, basado en deducciones de algunos textos bíblicos registrados en el libro de apocalipsis, dando lugar a que nos erijamos, en jueces de los cristianos que no guardan el sábado, y los veamos con cierto desdén y desprecio, calificándolos como los hijos de la ramera, actitud que no es propia de un cristiano humilde que sigue las pisadas del Señor Jesús. En lo que respecta a la ley, los adventistas, no somos más veraces y honestos que los otros cristianos que no guardan el sábado. Si alguno lo es, que arroje la primera piedra. Nuestros hermanos de otras denominaciones van por el mismo camino que nosotros vamos, posiblemente con mayores errores que los nuestros; de los cuales no estamos exentos, por lo cual deberíamos ser menos pretensiosos. Pablo fue claro en Colosenses 2:16 «… nadie os juzgue en comida, o en bebida, o en CUANTO A DÍAS DE FIESTAS, luna nueva o DÍAS DE REPOSO». El texto es categórico, al señalar que los días de reposo no se refieren a las siete fiestas ceremoniales que celebraban los judíos, sino a un sábado semanal. No nos engañemos. Llamemos a las cosas por su nombre y dejemos de hacer malabarismos hermenéuticos. Disculpen. Que el Señor tenga de nosotros misericordia.

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