¿Dónde está Roma en Daniel 8? Parte II

| Frank Claros

Continuaremos considerando los argumentos que formulamos para fundamentar que Roma figura en Daniel 8. Para tal fin, hemos afirmado que la profecía es para el tiempo del fin o fin de los tiempos; y que el cuerno pequeño no surge de uno de los cuatro cuernos, sino de uno de los cuatro vientos. Más específicamente, nuestros estudiosos han afirmado lo siguiente: «El ángel intérprete de Daniel le dijo que la visión del capítulo 8 tenía que ver con el tiempo del fin»; «Si el cuerno pequeño surge de los cuatro cuernos en que se dividió Grecia, se estaría omitiendo a Roma del cronograma profético, y la profecía no llegaría al tiempo del fin» En este punto, tendríamos que definir mejor el significado de la frase «tiempo del fin»; porque si interpretamos que se refiere al fin de los tiempos, tenemos problemas con nuestra interpretación tradicional de la profecía de Daniel 8, donde afirmamos que las 2,300 tardes y mañanas terminaron en el año 1844 con la purificación del santuario. Si 1,844 es parte del fin de los tiempos, es evidente que el significado de esa frase está equivocado, porque han pasado 179 años desde ese entonces. Lo anterior también es extensivo a la profecía de Daniel 7 y los 1,260 días, porque según nuestra interpretación tradicional, esa profecía terminó en el año 1798, hace más de dos siglos. Es cierto que el ángel menciona el tiempo del fin, pero habría que investigar el significado de esa frase, porque en Daniel 11:40-41, en el texto hebreo se registra lo siguiente:» Y en tiempo de fin peleará con él el rey del sur y se precipitará contra él el rey del norte… Y muchos caerán, pero estos serán librados de sus manos, Edom Moab y los hijos de Amón…» La pregunta obligada aquí es: ¿Qué tienen que ver Edom, Moab y los hijos de Amón con el tiempo del fin? Por lo anteriormente considerado, es evidente que «el tiempo del fin», no se está refiriendo precisamente al fin de los tiempos, por lo que nuestra interpretación de que la profecía de Daniel 8, debe llegar hasta el fin de los tiempos no es correcta, porque la profecía de las 2,300 tardes y mañanas se inició en el año 457 a.C. y terminó en 1,844. No hay más tiempo para el continuo continuara suspendido por el cuerno pequeño de Daniel 8, después de 1844, porque este es quebrantado por mano no humana antes de que el continuo sea restaurado y el santuario vindicado. En relación con la segunda afirmación de que el cuerno pequeño no surge de uno de los cuatro cuernos notables, sino de uno de los cuatro vientos, nuestros estudiosos han señalado la existencia de una figura gramatical que se llama secuencia o concordancia de género para una adecuada interpretación de textos cuyo significado puede ser ambiguo, como supuestamente es el caso que nos ocupa. Gerhard Hasel en el libro Simposio sobre Daniel afirma lo siguiente: La secuencia de género, en el caso de Daniel 8:8-9, consiste en la concordancia que debe existir en hebreo entre el género del antecedente (cuernos o vientos) y el género de las palabras que le preceden, que en este caso se encuentra en la frase «uno de ellos» Resulta muy evidente que basándose en la sintaxis el masculino «ellos» no encaja con el femenino «cuernos. La explicación de estos problemas gramaticales y sintácticos es aguda y cuestionan (y en realidad descartan) la interpretación de que el cuerno pequeño surge de uno de los cuatro cuernos del macho cabrío. En relación con lo anterior, el Comentario bíblico adventista, tomo 4, pág. 867, registra lo siguiente: «La palabra que se traduce «uno», «ajath» es femenino, por lo que se sugiere el vocablo «cuernos» -femenino- como antecedente… varios manuscritos hebreos tienen la palabra que se traduce «ellos» en el género femenino. Si estos manuscritos reflejaran el significado correcto, el pasaje sería todavía ambiguo. En vista de que, en este caso, la Palabra inspirada (verso 23) solo habla del tiempo cuando habría de surgir el poder representado por este cuerno y no dice nada en cuanto a su punto de origen geográfico, no hay razón para hacer resaltar la frase de «uno de ellos»». Volviendo a las declaraciones de Hasel, estas presentan los siguientes inconvenientes: 1- El origen del cuerno pequeño, no solo está registrado en Daniel 8:8-9; sino también en el verso 23-25, donde Gabriel explica que al final del reinado de estos, se levantará un rey altivo de rostro que se levantaría contra el Príncipe de los príncipes y destruiría al pueblo de los santos, que concuerda con lo revelado en los versos 8-9, que el cuerno pequeño surge de uno de los cuatro cuernos notables. 2-La concordancia de género debe ser entre palabras, no entre una palabra y una frase que puede tener palabras con dos géneros diferentes, como es el caso que nos ocupa, porque eso se presta a interpretaciones diferentes y contradictorias. En este caso, debe buscarse concordancia entre el femenino «cuerno» y el numeral «uno» en singular, que también es femenino, y no con el pronombre «ellos» que supuestamente tiene género masculino, porque el cuerno pequeño surge de «uno» y no de todos los cuernos, donde definitivamente no encontraremos concordancia de género. 3- Hasel en la misma obra, pág. 392, formula la siguiente declaración: » En el idioma hebreo … «ellos» pueden tener género masculino o femenino» -que según algunos manuscritos antiguos tiene género femenino, como lo menciona el Comentario bíblico adventista -, lo que no nos permite ser categóricos en afirmar que esa palabra tiene género masculino en el verso nueve. Por lo anteriormente considerado, es evidente que el cuerno -femenino- pequeño no puede surgir de «ellos» (plural masculino), ni de los cuatro «vientos» -masculino en ese texto- porque faltaría concordancia de género. Donde sí encontramos concordancia es en lo revelado claramente en las Escrituras, donde se menciona que el cuerno -femenino- pequeño surge de «uno» -singular femenino- de ellos. Después de todo el laberinto exegético, que se genera con la innecesaria concordancia de género propuesta para justificar el figuramiento de Roma en Daniel 8, es evidente, por el contexto de los versos 8-9 en el capítulo 8 de Daniel, que detalla el surgimiento progresivo de cuernos como símbolos de poder, que el cuerno pequeño de Daniel 8 surgió de uno de los cuatro cuernos notables. Para terminar, es importante destacar que en la misma obra, pág. 398, Hasel termina con la siguiente contradictoria declaración-conclusión que reza: «En resumidas cuentas, la idea de 8-9, no es que el cuerno pequeño salga de uno de los vientos del cielo, sino que avanza desde uno de los puntos cardinales… «. Si el cuerno pequeño de Daniel 8, surge de uno de los cuatro cuernos notables, como lo encontramos registrado en los versos 8-9 y 22-23 del capítulo 8 de Daniel, y no de uno de los cuatro vientos, como hemos conjeturado; volvamos a preguntarnos: ¿Dónde está Roma en Daniel 8?

Comentarios

  1. Gracias Frank por la pregunta. Nunca podrá ser Roma si Daniel 8:9 se refiere a que el cuerno pequeño sale de uno de los cuatro cuernos del imperio griego o sea los seléucidas que llegaron a Judea. En este caso seria un cuernito derivado de uno de los cuatro cuernos derivados de Alejandro. Podría ser Roma si Daniel 8:22 y 23 se interpreta que el cuernito sale al fin o cuando caduca el poder de las cuatro dinastías griegas cuando Roma entra en el escenario político militar en Judea en el año 63 a.C. El versículo 23 dice: Y al fin del reinado de estos (plural) -o sea de los 4 cuernos- se levantará un rey altivo de rostro y entendido en enigmas. Y mas adelante dice que se levantará contra el Príncipe de los príncipes (Jesús) , pero será quebrantado no por mano humana. Y Roma si cumple en este caso el análisis profético cuando asesinó a Jesús, destruyó Jerusalén y el templo, masacró a los judíos y al restante lo mandó a la diáspora. En este caso, Roma no entraría en la profecía en el año 457 a.C, sino en el 63 a.C
    Una palabra sobre Antíoco IV Epifanes: Si Daniel 8:9 se refiere a que el cuerno pequeño sale de los seléucidas, Antíoco seria el profetizado porque fue el que hizo los destrozos mencionados en Daniel 8. Por otro lado, Daniel 8:22 y 23 no aplicaría a Antíoco puesto que el fue el octavo rey de 22 reyes de la dinastía Seléucida. (Otras genealogías presentan 30 reyes seléucidas). Tampoco en este caso Antíoco entraría en la profecía en el año 457 a.C sino por el 175 a.C
    Buena pregunta y mucha caña que moler para profundizar en el tema
    Gracias Frank y bendiciones en este blog

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