El Congreso Mundial Adventista en San Luis Missouri: lo bueno, lo malo y lo feo. Parte III.

| Frank Claros

Debido al surgimiento y la propagación del Covid-19 en el año 2020, que no permitió la celebración presencial del 61.° Congreso Mundial Adventista en ese año, los organizadores del Congreso en San Luis, Missouri, que se realizó el año 2025; esperaban una asistencia cercana a los 100,000 visitantes. Esa expectativa, se vio frustrada, debido a la marcada ausencia de visitantes extranjeros y nacionales en el congreso recién mencionado. En los tres congresos anteriores a los que hemos asistido, estimamos que en los estadios donde se realizaron los congresos, se observaba una presencia de varias decenas de miles de personas cada día, que en algunos casos llegó a más de 50,000 visitantes en los días de semana, es decir, un estadio totalmente abarrotado, cuando se abordaron puntos de interés de la membresía, como fue la ordenación de la mujer en San Antonio, Texas. Regularmente, durante la semana, los estadios no se ven tan llenos, porque un buen número de visitantes, particularmente extranjeros, se toman unos pocos días para hacer turismo, visitando los lugares más relevantes de la ciudad visitada. Los sábados, que quedan incluidos entre los diez días que dura el congreso, los estadios regularmente lucen llenos, especialmente el día de la clausura, que luce a reventar, por la visita de adventistas nacionales. Tristemente, este último Congreso se destacó por la poca asistencia de visitantes; al grado que, durante los primeros nueve días, -incluyeno el primer sábado-, el estadio se vio totalmente desolado, donde las visitas presentes no pasaron de unas pocas centenas de personas. Realmente, como iglesia dejamos una pobre imagen ante las autoridades municipales y la prensa de San Luis, quienes debieron darle seguimiento al Congreso desde su inicio, dada la relevancia del evento mundial. Se comentó en privado, que una de las posibles razones de la poca asistencia de visitantes, fue la medida tomada por el nuevo gobierno norteamericano en contra de los inmigrantes ilegales, que provocó el temor en algunos adventistas extranjeros de viajar a Estados Unidos por la posibilidad de ser confundidos y capturados como ilegales por parte de las autoridades migratorias de ese país. La anterior hipótesis tiene cierta validez, pero no debemos descartar otras causas subyacentes que pudieron provocar la ausencia de visitantes. En relación al crecimiento y retención de miembros en la iglesia, llamó la atención un informe presentado por la Secretaría de la Asociación General durante el Congreso, que reportó que, a partir del año 1,965, aproximadamente cuatro de cada diez adventistas bautizados terminaron abandonando la iglesia, lo que totalizó más de veinte millones de deserciones. No obstante lo anterior, también se informó que en los últimos 35 años se establecieron 70,000 nuevas congregaciones a nivel mundial, y que a partir del año 2022, se organizaron 10,000 nuevas iglesias, llegando al punto de establecer una iglesia cada 2.8 horas en el año 2024. Ese «asombroso crecimiento» de miembros, debió darse en países subdesarrollados de África, Asia y América Latina, porque en los países nórdicos y desarrollados estamos desapareciendo, por un inadecuado enfoque, comprensión y presentación del evangelio. Hace algunos años tuve el privilegio de visitar algunos países de Europa (Finlandia, Inglaterra, Francia, Italia y Alemania) ; en el transcurso del viaje, los días sábados visité algunas iglesias, llevándome algunas sorpresas. La primera iglesia que visité fue en Finlandia, en la ciudad de Vassa, con una población aproximada de 70,000 habitantes. Al llegar al templo, me encontré que estaban presentes entre diez y doce personas, de las cuales, la mayor parte eran hermanos africanos recién llegados a esa ciudad. La segunda sorpresa, la experimenté al visitar un sábado una bonita iglesia en Berlín, con una capacidad aproximadamente de ciento cincuenta personas, donde se encontraban reunidos aproximadamente una docena de hermanos. Los anteriores descubrimientos me obligaron a investigar en internet la cantidad de personas que son adventistas en esos países. La información encontrada y proporcionada por nuestra iglesia, me dejó más perplejo; al encontrar que en Alemania, con una población en ese entonces de más de 81 millones, la iglesia solo reportaba 35,000 miembros, membresía que se ha reducido a 34,000 personas en el presente año. En Finlandia, con una población de cinco millones de personas, solo se reportaban cinco mil adventistas. En Francia, con una población aproximada de 70 millones, solo se registraban once mil miembros. Inglaterra, con una población estimada de 56 millones; en el año 2021, la iglesia únicamente reportó 38,000 miembros. Lo anterior evidencia un claro declive en el crecimiento de la iglesia, que apunta a la extinción de la misma en esos países. Una comparación de lo que sucede en la iglesia en los países desarrollados y subdesarrollados, la encontramos en el número de adventistas en los países europeos ya mencionados, con una población aproximada de 212 millones, donde encontramos aproximadamente 89,000 miembros; mientras que en Guatemala, un pequeño país centroamericano con aproximadamente 18 millones de habitantes, se reporta la existencia de 240 mil adventistas del séptimo día. Es decir, 2.6 veces más adventistas en una población once veces menor. En este punto debemos preguntarnos: ¿Por qué se da esa abismal diferencia en la aceptación del mensaje adventista entre los países subdesarrollados y los desarrollados? ¿Será que en los países desarrollados, ellos ya tienen su cielo aquí en la tierra, como muchas veces hemos afirmado, o, por un inadecuado enfoque y presentación del evangelio? Hace algunas décadas, escuché a un predicador al inicio de su sermón en sábado preguntar lo siguiente: Si en esa mañana, él les podría demostrar con Biblia en mano que no hay un cielo que ganar: ¿Cuántos sentirían que están perdiendo el tiempo en la iglesia? Como era de esperarse, la totalidad de los presentes levantó la mano, evidenciando que el móvil principal de ir a la iglesia es ganar el Cielo y evitar el infierno; ignorando que la base del mensaje evangélico es el vivir racionalmente de acuerdo al plan de Dios, que lleva a una vida plenamente realizada con el propósito de contribuir al bienestar de este mundo, y en consecuencia de nuestro bienestar. Somos llamados a ser la sal y la luz del mundo en todos los sentidos. La promesa del reino de los cielos comienza con el aquí y ahora, y no exclusivamente con un evento futuro en el que heredaremos un mundo mágico. No venimos a este mundo exclusivamente a padecer, aunque es parte de la cuota de la vida que sirve en nuestra formación; venimos a vivir una vida próspera y satisfactoria, no solo para satisfacer nuestras necesidades, sino también las de los que están a nuestro alrededor. Hemos venido para tener vida, y vida en abundancia. Muchas veces nuestro subdesarrollo comienza con la mala comprensión del Evangelio, que deben ser Buenas Nuevas presentes, que no logran entender los que no sienten una verdadera necesidad de Dios, por lo que se congregan en las iglesias, con la esperanza de alcanzar y obtener un bienestar futuro que no tienen aquí. No se niega que exista la promesa de un cielo nuevo y una tierra nueva; pero eso no es el mensaje principal del evangelio, que nos invita a comenzar a disfrutar las buenas nuevas en esta vida. La promesa de un mundo futuro mejor, es la continuación de una vida plena, satisfactoria y agradecida en esta tierra. El cumplimiento de la promesa, es algo que vendrá por añadidura, como una continuación de las cosas buenas que ya debemos estar disfrutando, si creemos y seguimos los consejos divinos. Bendiciones.

;

Comentarios

  1. Buen comentario hno Frank. Gracias y Dios lo bendiga.
    Cuando Jesús regrese por segunda vez como Rey de reyes y Señor de Señores, entonces todo estará bien porque el es justo, buen administrador de la cosa pública y todos estaremos felices por su salvación. El resto, como vida eterna, cielos nuevos, tierra nueva, calles de oro, puerta de perla, orquesta sinfónica, coros angelicales, vestidos blancos, viajes interestelares, etc todo es añadidura. Aún si Jesús viniera hoy y me permite vivir en mi Nicaragua, en Jinotepe o La Trinidad, Esteli en mi misma choza, yo sería feliz, y lo sería porque Jesús tiene el control. Ir al cielo a las calles de oro, sería una linda experiencia y maravillosa, pero no es mi motivación. Todo lo prometido se va a cumplir, si, claro, pero Jesús es el principal y el que debe ocupar nuestros pensamientos y acciones. Saludos

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *