Continuaremos considerando lo que registra la historia, después del decreto secular de Constantino en el año 321 de nuestra era, relacionado con el sábado y el domingo. En el sínodo de Laodicea realizado en el año 364 d. C. – 43 años después del decreto antes mencionado -, en el canon decimosexto, encontramos registrado lo siguiente: «Los evangelios han de ser leídos el sábado con las demás Escrituras». Los cánones 49 y 51 reconocen la naturaleza especial tanto del sábado como del domingo durante la Cuaresma». En el siglo V, Sócrates el Escolástico señala que: «Casi todas las iglesias del mundo entero celebran los sagrados misterios, el sábado de cada semana». Sozomeno en el mismo siglo documenta esencialmente lo mismo, cuando afirma: «Que la gente de Constantinopla, y casi de todas partes, se reúnen el sábado, así como el primer día de la semana». Kenneth Strand, el historiador adventista, en su libro acerca del sábado, pág. 194, registra lo siguiente: «El editor cristiano ( ¿de Antioquía de Siria? ), que aproximadamente por la misma época – segunda mitad del siglo IV -, amplió las epístolas de Ignacio, escribió: «Pero cada uno de nosotros debería observar el sábado de forma espiritual, regocijándose en el estudio de las leyes … y después de guardar el sábado, que todo amante de Cristo celebre la fiesta del día del Señor: el día de la resurrección, el día regio, el más excelente de todos los días». El obispo Asterio de Amaser del Ponto, en Asia Menor, en el 400 d. C. dijo en una homilía lo siguiente: «Es bonito para los cristianos y la gente industriosa, que la combinación de estos dos días se dé de forma conjunta; hablo del sábado y del día del Señor». En la siguiente página, Strand escribe: «Gregorio de Nisa (331-396), se opuso a la práctica de algunos cristianos que deshonraban el sábado, pero guardaban el domingo, cuando les dijo: «No saben que estos días son hermanos». Por lo que hemos considerado hasta el momento, relacionado con el origen y observancia del domingo en los primeros cinco siglos de nuestra era, podemos concluir lo siguiente: 1- No podemos seguir afirmando, que todos los cristianos de los primeros siglos fueron escrupulosos guardadores del sábado. Justino Mártir, que fue decapitado por su fe en el Señor, y otros miles de fieles cristianos gentiles que fueron perseguidos y asolados por los judíos guardadores del sábado por predicar a Cristo resucitado, también guardaron sinceramente el domingo como el día del Señor en conmemoración de su resurrección. 2- No podemos seguir afirmando, que los primeros cristianos guardadores del domingo, lo hicieron porque no estaban realmente convertidos o por ambiciones humanas de reconocimiento y deseo de poder. Reiteramos en mencionar el ejemplo de Justino Mártir, quien creía que el día de la resurrección del Señor, tenía mayor importancia que el día que conmemoraba la creación. 3- El decreto secular de Constantino no fue un decreto excluyente; obligando a guardar el domingo y prohibiendo guardar el sábado. La historia revela, que al menos cien años después de dicho decreto, la cristiandad guardaba tanto el sábado como el domingo cada semana. 4- No podemos seguir afirmando, que el origen del domingo está obligadamente relacionado con el culto al sol; porque los romanos, como algunas civilizaciones de la antigüedad, rendían culto al sol todas las mañanas, culto que no estaba asociado a un ciclo determinado de tiempo. Estos se caracterizaron por tener semanas que oscilaban entre cuatro y nueve días. A inicios del primer siglo de nuestra era, el imperio romano ya utilizaba una semana de siete días en la cual el sábado era considerado el primer día de la semana. Samuel Bachiiochii, en su libro «Del sábado al domingo», pág. 229, confirma lo anteriormente mencionado al registrar: La semana de siete días había sido adoptada por el imperio romano en el siglo primero d.C. … el día de Saturno (sábado), era originalmente el primer día de la semana, mientras que el día del sol (domingo o Sunday) era el segundo … pero en el siglo II … un cambio se produjo: se avanzó el día del sol (domingo) … al primer día, y todos los restantes fueron corridos, de modo que el día de Saturno o sábado se convirtió en el séptimo día». En relación con el momento en que se cambió el sábado por el domingo, Bacchiiochii, en la misma página, escribe: » Es difícil determinar la fecha exacta en que la supremacía y prestigio del día de Saturno fueron transferidos al día del sol. Debió ocurrir hacia mediados del siglo II. Kenneth Strand, el copilador adventista del libro » El sábado en las Escrituras y la historia», en la pág. 182, repite las anteriores declaraciones de Bacchiiochii, en los siguientes términos: «Resulta difícil de determinar el momento exacto, en que la primacía y el prestigio del día de Saturno fueron transferidos al día del sol. Que esto ya había ocurrido para mediados del siglo II, es claramente indicado por el famoso astrólogo Vecio Valente. Las anteriores declaraciones de Bacchiiochii, confirmadas por Strand, son reveladoras, al dejar en evidencia que los cristianos gentiles de la última parte del siglo I y la primera parte del siglo II – como Bernabé y Justino Mártir -, guardaron el domingo en conmemoración de la resurrección del Señor el primer día de la semana, que no tenía ninguna relación con el culto al sol en domingo que los romanos empezaron a celebrar semanalmente a mediados del segundo siglo de nuestra era. Como ya consideramos en artículos anteriores, el domingo, como día del Señor, surgió en contraposición al día sábado, que identificaba a los judíos; dos siglos antes del decreto de Constantino. Si en los primeros cinco siglos de nuestra era, los cristianos guardaron el sábado y el domingo, reconociendo que el sábado era un día especial que conmemoraba la creación, y que el domingo conmemoraba la resurrección del Señor, debemos preguntarnos: ¿En qué momento y por qué razones el domingo tomó preeminencia sobre el sábado? La historia registra que, entre muchas razones; una de las principales, fue el desarrollo de una teología cristiana antijudía, promovida por escritores que señalaban las costumbres judías como degradantes. El principal argumento, era que los judíos guardadores del sábado crucificaron al Señor Jesús, y que continuaban rechazando sus enseñanzas, lo que dio lugar a que fueran descalificados y vilipendiados, junto con sus costumbres, particularmente las relacionadas con la circuncisión y la observancia del sábado. A lo anterior contribuyó el hecho de que el domingo tenía el respaldo del Imperio. No obstante lo anterior, durante toda la Edad Media existieron guardadores del sábado; como algunos campesinos del sur de Italia que observaban el sábado, a finales del siglo VIII; o algunos búlgaros recién convertidos que le escribieron al papa Nicolás I en el siglo IX, para preguntarle si debían de trabajar el sábado. Otro caso fue el de los «passagin» que en la parte septentrional de Italia en los siglos XII y XIII. Los «passagin», trataban de acatar la totalidad del Antiguo Testamento, y por esa razón afirmaban que el sábado fue instituido mucho antes de que se promulgase la ley en el Sinaí, por lo que el sábado debía de observarse como día de reposo. Finalmente, el domingo recibió el sello oficial como día de reposo por parte de la iglesia católica, en el concilio de Trento en el año 1,566. Nuestra iglesia ve en el acontecimiento antes mencionado, el cumplimiento profético de Daniel 7:25, donde se menciona que el cuerno pequeño -el papado-, pensaría cambiar los tiempos y la ley. El problema de esa interpretación, es que, como ya lo consideramos en artículos anteriores, no podemos demostrar bíblica ni históricamente, que el papado representó al cuerno pequeño; y mucho menos que la supremacía papal por 1,260 días, inició en el año 538, con la derrota definitiva de los ostrogodos. Bendiciones.

Gracias Frank por compartir su investigación.
Definitivamente la iglesia cristiana desprendiéndose de todo olor a judío, olvidaron la naturaleza divina del día de reposo bíblico. De igual manera, la iglesia cristiana se ha arrogado la sustitución de Israel en el plan de salvación. Dios no ha descartado a nadie pues de ambos pueblo hizo uno derribando la pared intermedia que nos separaba.
También es importante señalar que el sábado de los días de Cristo, sigue siendo el sábado en nuestros días. Aunque hubieron intentos por acortar, alargar y modificar la semana, aun así, la cadena de siete días cerrando con el sábado prevalece hoy. Siempre les pido a mis amigos judíos que me pasen el calendario anual de Israel y es hermoso ver allí siempre el sábado semanal siendo el mismo del calendario gregoriano que nosotros manejamos.
Es interesante que la semana portuguesa nombra los días de lunes a viernes como segunda feria, tercera feria… Pero el sábado es sábado y el domingo es domingo. Domingo y sábado no permanecen numerados.
El día Domingo nunca debe referirse a ¡primeira-feira! El nombre sábado se refiere al judío Shabbat, o Sabbath, el día de descanso y culto.