Después de haber considerado el origen y desarrollo de nuestra tradicional interpretación de Daniel 8, y muy particularmente las suposiciones humanas en las que se fundamentó el señalamiento del 22 de octubre de 1,844, como la fecha en que terminó la profecía de las 2,300 tardes y mañanas; es posible que algunos lectores lleguen a la conclusión de que en este blog, se pretende atacar a la iglesia, desacreditando nuestras interpretaciones tradicionales de Daniel 7, 8 y 9; en lugar de discernir, que se está tratando de ayudarla, a fin de que iniciemos una revisión de lo que hemos creído y enseñado de las profecías de Daniel; y de ser necesario, proceder a una honrosa rectificación. En los siguientes artículos consideraremos lo que la Sra. White escribió sobre la profecía de las 2,300 tardes y mañanas, y los mitos y suposiciones que surgieron antes, durante y después del 22 de octubre de 1,844. El primer mito que trataremos de esclarecer, es el relacionado con la visión profética que recibió Hiram Edson en la madrugada del 23 de octubre; en la cual se le reveló, que el Señor Jesús no vino a la tierra a purificarla con fuego; sino que en esa fecha pasó del lugar Santo al lugar Santísimo, para iniciar la purificación del mismo; de nuestros pecados. A fin de validar o invalidar lo anteriormente mencionado, revisaremos lo escrito recientemente por nuestros escritores. Marvin Moore en su libro «Los desafíos del remanente», pág. 140, escribe lo siguiente: «En el pasado algunos adventistas pensaron que Edson había tenido una visión, pero la evidencia no respalda esa conclusión. Su experiencia parece haber sido más bien una intuición momentánea.» Mervyn Maxwell, en su libro «Dilo al mundo», pág. 49 l. pregunta: «¿Tuvo Hiram Edson, como algunos sugieren, una visión profética en el campo de maíz?… en un relato diferente no hace ninguna alusión de «ver» algo, sino que escuchó una voz que le hablaba… Hiram Edson, iba a campo traviesa por un sembrado de maíz en compañía de un amigo, cuando de repente se hizo la luz en su mente…» George Knight en su libro «Conozcamos a Elena G de White», pág. 23-24, escribe lo siguiente: «La primera vislumbre de comprensión en conformidad con esto, llegó a través de una percepción de Hiram Edson… años después revelaba que en esa fecha había entendido por primera vez… que nuestro Sumo Sacerdote… entraba por primera vez ese día, en el segundo compartimiento del santuario…» Herbert Douglas en su libro «Mensajera del Señor», pág. 497-498, menciona que tanto Hiram Edson como José Bates, después de 1,844, siguieron esperando cada año la venida del Señor hasta 1,851. Lo anteriormente mencionado, es revelador y deja en evidencia, que Hiram Edson no recibió ninguna visión de que el Señor Jesús pasó del lugar Santo al lugar Santísimo, para iniciar la purificación del santuario; porque de haberla recibido, no hubiera esperado cada año hasta 1,851, su segunda venida. El segundo mito está relacionado con la afirmación que a la Hna. White se le reveló en la primera visión y las subsiguientes lo que había pasado en 1,844, lo que debía compartir con los chasqueados milleristas. Dos de nuestros escritores, al considerar la primera visión dada a la Hna. White en diciembre de 1,884, comentan que a la Hna. White se le mostró que algunos adventistas negaron temerariamente la luz que brillaba tras ellos, diciendo que no era Dios quien los había guiado hasta allí. Sostenían que los 2,300 años no tenían importancia y que el 22 de octubre era un error. Para ellos, la luz se apagó y fueron dejados en completa obscuridad. Otro escritor contemporáneo de la Hna. White; comentando la primera visión, escribió: «… este mensaje… confirmó la certeza del cumplimiento el 22 de octubre de 1,844, de la profecía de Daniel 8:14.». Nuevamente, revisaremos lo que recientemente se a escrito al respecto. George Knight en el libro «Conozcamos a Elena G. de White, pág. 28; y Herbert Douglas en el libro «Mensajera del Señor», pág. 504, nos informan que Elena Harmon y Jaime White nuevamente esperaron hasta septiembre del año 1,845 la segunda venida del Señor en octubre de ese año. Posteriormente, ella confirmó lo antes mencionado, al escribir lo siguiente: «Muchos estaban esperando que el Señor viniese el séptimo mes (octubre) de 1,845. Creíamos firmemente que el Señor vendría entonces.». Aquí es importante destacar, que para enero del año 1,847, es decir, más de dos años después del chasco; la Hna. White aún no había escrito algo relacionado con lo acaecido en el año 1,844. No fue, sino hasta febrero de ese año, que ella escribió que el hermano Rusell Crosier, tenía la luz verdadera acerca de la purificación del santuario. Todo lo anteriormente mencionado invalida los mitos que Hiram Edson recibió una visión profética, el 23 de octubre de 1,844; y que la Hna. White recibió una visión en diciembre del mismo año, en la que se le reveló lo que había sucedido en ese año; lo que descarta la suposición de una intervención divina que confirmara que lo sucedido el 22 de octubre, daba cumplimiento a lo profetizado en Daniel 8:14. Por otro lado, también deja en evidencia que nuestra actual interpretación de lo que sucedió en el día anteriormente mencionado, es decir, que el Señor pasó del lugar Santo al lugar Santísimo para purificarlo, no surge de una visión divina que se le reveló a la Hna. White, si no de la conclusión a la que llegó Rousell Crosier, tratando de entender lo sucedido en el año en consideración. Lamentablemente, pocos años después, Crosier se retractó de su interpretación por considerar que carecía de fundamento bíblico; interpretación que la iglesia adoptó y ha sostenido hasta nuestros días. Terminamos destacando, que en los más de dos mil sueños y visiones que tuvo la hna. White, ella no recibió una visión categórica y clara de que el Señor Jesús, en esa fecha, pasó del lugar Santo al lugar Santísimo. Lo más cercano a esa interpretación, es la visión que recibió en Exeter a inicios del año 1,845 donde menciona: «Vi al Padre levantarse del trono …ir al lugar Santísimo dentro del velo… había ángeles rodeando el carruaje… cuando este llegó donde estaba Jesús; Él se subió y fue llevado al lugar Santísimo, donde estaba el Padre sentado. Entonces contemplé a Jesús mientras él estaba ante el Padre como el gran Sumo Sacerdote». El inconveniente de utilizar esta visión, para insinuar que se estaba refiriendo al paso del Señor del lugar Santo al lugar Santísimo en 1,844, es que esa visión fue dada a mediados de febrero del año 1,845, año en el cual aún la hermana White tenía la esperanza que el Señor Jesús volviera en el mes de octubre; lo que deja en evidencia, que ella no podía creer a comienzos de ese año, lo que se ha insinuado que se le reveló en la visión mencionada. Por otro lado, en esa visión y otras similares que recibió, no hay una mención directa que las relacionen con el año 1,844. En el mejor de los casos, podemos relacionarlas con la fecha mencionada, partiendo de suposiciones que pueden ser subjetivas y muy cuestionables. Lo que ella escribió al respecto, estuvo basado en las creencias de Guillermo Miller y la interpretación de Russell Crosier, quien aproximadamente cincuenta años después escribió, que la ignorancia que existía en las Escrituras en ese entonces; era tal, que se le dio una importancia que no merecía a la errada interpretación que propuso, de la cual después se retractó. Con el pasar del tiempo, Crosier terminó siendo un exitoso editor cristiano, que se congregaba en una iglesia unitaria guardadora del Sábado. Lo anteriormente expuesto está registrado en nuestra literatura, que evidencia que algunas de nuestras actuales creencias relacionadas con el año 1,844, no dejan de ser mitos y suposiciones sin fundamento. Bendiciones.

Sobre el ministerio de Nuestro Señor Jesús en el Santuario celestial como nuestro gran Sumo Sacerdote, la biblia es clara cuando dice que Jesús al ascender al cielo 40 días después de su resurrección se sentó a la diestra del Padre hasta que todos sus enemigos sean puesto por estrados de sus pies. El es el sumo sacerdote profetizado segun el orden de Melquisedec y no de Aaron representando al sistema levitico que fue caducado en la cruz. Ademas, Jesus es el Rey de Reyes y Señor de Señores que merece el poder, la honra y la gloria por los siglos de los siglos. Ambos atributos solamente dados a Jesus el Hijo del Hombre y el Hijo de Dios