¿Honrosa y oportuna rectificación o inevitable dispersión y deserción?

| Frank Claros

Después de haber publicado en este blog, 46 artículos relacionados con la interpretación adventista de las profecías de Daniel y Apocalipsis, ha quedado en evidencia que tenemos serias fisuras en la interpretación profética de esos libros, particularmente los capítulos 7, 8. 9, 11, y 12 de Daniel; y el capítulo 13 de Apocalipsis. El mayor problema de nuestra interpretación profética, es que no está basada en las Escrituras, sino en los escritos de Elena G. de White, que da lugar a preguntas que no podemos responder objetiva y satisfactoriamente. Las dos principales inconsistencias de nuestra interpretación profética del libro de Daniel son: 1- Señalar que la profecía de Daniel 8, comenzó en el año 457 a. C. con la profanación del santuario por parte del cuerno pequeño, y terminó en el año 1,844 de nuestra era con la purificación, o mejor dicho la vindicación del santuario; después de 2,300 tardes y mañanas o «años» de estar sometido al atropello del infame cuerno pequeño. La pregunta obligada en este punto es ¿Qué poder representa al cuerno pequeño de Daniel 8? Aunque parezca mentira, nuestros teólogos aún no tienen una repuesta categórica a esa pregunta; y en el mejor de los casos, de forma general afirman que el papado representa al cuerno pequeño tanto de Daniel 8, como de Daniel 7. Esa afirmación nos obliga a preguntarnos: ¿Si el papado representó al cuerno pequeño, que según Daniel 8: 11 echó por tierra el santuario: ¿Cómo pudo el papado profanar el santuario en el 457 a. C. durante el imperio persa, aproximadamente 800 años antes de su surgimiento como institución religiosa oficialmente establecida en el siglo IV? En vista de la dificultad de contestar la anterior pregunta, nuestros estudiosos también afirman que la Roma pagana representó el cuerno pequeño de Daniel 8; lo que nos obliga nuevamente a preguntarnos: ¿Cómo pudo la Roma pagana representar al cuerno pequeño que profanó el santuario en el año 457 a. C. durante el imperio persa, si esa nación surgió después del imperio griego, aproximadamente 300 años después de la profanación del santuario en el año recién mencionado? No hay que olvidar que no podemos descartar el año 457 a.C. como año del inicio de la profecía de las 2,300 tardes y mañanas o 2,300 años, porque sí lo descartamos, la profecía no podría terminar en el año 1,844. Estamos entrampados en nuestra interpretación tradicional, que pretende explicar la profecía de Daniel 8, pero no puede identificar el poder que profanó el santuario en el año 457 a. C.; especialmente por la imposibilidad temporal, que tanto el papado como la Roma pagana hayan podido representar al cuerno pequeño de Daniel 8. Las anteriores preguntas, de difícil respuesta, nos ponen contra la pared, por lo que tratamos de eludirlas, porque socavan nuestra tradicional interpretación. Si no podemos demostrar categóricamente que la profecía comenzó en el año 457 a. C. no podemos afirmar que la profecía de las 2,300 tardes y mañanas terminó en 1,844. En vista de las dificultades interpretativas recién mencionadas, nuestros teólogos hacen malabarismo exegético, ignorando deliberadamente lo revelado categóricamente en Daniel 8, y proponiendo que el viaje de Esdras a Jerusalén en el año 457 a. C. marca el inicio de la profecía. Es un hecho, que históricamente es verificable el viaje de Esdras a Jerusalén en el 457 a. C., pero no hay registro bíblico que llevaba la orden expresa de edificar la ciudad y sus muros, y mucho menos que dio inicio a la obra supuestamente a él encomendada. Toda nuestra argumentación, que pretende relacionar el inicio de la profecía de Daniel 8 con el viaje de Esdras a Jerusalén, está basado en suposiciones y deducciones de lo que está registrado en los capítulos 4, 6, y 7 del libro de Esdras. Un ejemplo de lo anterior, es el tercer decreto de Artajerjes registrado en Esdras 6: 14-15 que no tiene ninguna relación con la construcción del los muros de Jerusalén y de la ciudad, sino con la edificación del templo, que se terminó aproximadamente cincuenta años antes del año 457. 2 – Afirmar que la profecía de los 1,260 días, o tiempo, tiempo y medio tiempo de Daniel 7, comenzó en el año 538, con la persecución y quebrantamiento de los santos, persecución que supuestamente terminó en el año 1,798; debido a la captura y destierro del papa Pío VI; no es más que otra conjetura que hemos acomodado a nuestra conveniencia interpretativa temporal; porque en Apocalipsis 13, encontramos en el verso 3, que la herida mortal a la bestia que subía del mar fue infligida ANTES de que se le diera autoridad (verso 5) y se le permitiera hacer guerra contra los santos y vencerlos (verso 7); por lo que la persecución de los santos, debió suceder DESPUÉS de la herida mortal, y no antes como hemos erróneamente interpretado. Por falta de tiempo y espacio, no haremos mención de otras, de las inconsistencias y contradicciones de nuestra interpretación profética. Los casos anteriormente mencionados, son suficientes para motivar el inicio de una revisión de lo que hemos creído proféticamente, a fin de proceder a una honrosa rectificación. Es posible, que algunos minimicemos la importancia de la interpretación profética, y sugiramos que debemos enfocarnos en el mensaje medular de las Escrituras, que son las buenas nuevas del Evangelio. Lo anterior tendría sentido, si nos estuviéramos refiriendo a una denominación bautista, evangélica o metodista, que creen que son una agencia más de Dios para alcanzar al mundo. Nuestro problema, es que la interpretación de las profecías de Daniel que hemos sostenido por casi 200 años, nos ha hecho creer que somos una iglesia profética, única, exclusiva, que surgió en 1,844, que genera en nosotros un sentimiento de suficiencia, que nos hace ver a las otras denominaciones con cierto desdén. Es hora de iniciar una revisión de lo que hemos creído proféticamente; y cuanto antes lo hagamos, mejor; porque si no lo hacemos, nos estaremos encaminando a una inevitable dispersión en diferentes corrientes dentro del seno de la iglesia, que ya se inició y que no podremos detener. Más temprano que tarde, la hermandad, descubrirá que se ha abusado de su confianza y lealtad incondicional, que permitió enseñar y aceptar interpretaciones erradas, lo que dará lugar a que busquen congregarse en otras denominaciones menos pretenciosas y en más consonancia con las Escrituras y la historia. Reitero: es tiempo de rectificar, y cuanto antes mejor, porque después puede ser demasiado tarde. Bendiciones.

Comentarios

  1. Gracias Frank. Aprovecho este espacio para felicitar a Frank por sus 46 exposiciones que desafían la interpretación adventista de la profecia escatológica. He leído todas sus exposiciones, he conversado con el y comprendo el desafío que hace a nuestra iglesia en una justa rectificación. La verdad es progresiva y la iglesia no debe resistir el escrutinio bíblico a la luz de la información lingüística, arqueológica, histórica, y escritural. Como iglesia tenemos mucho que compartir con nuestros vecinos, comunidades y con otras confesiones religiosas grandes verdades, pero hay argumentos que son debatibles y que tenemos que abrir nuestras mentes a una investigación cuidadosa.
    La verdad triunfa. Y si como iglesia nos enclaustramos en lo que hemos creído y esto no corresponde con la verdad bíblica, entonces tendremos que responder ante el tribunal de Cristo por no ser sinceros en nuestra investigación de la verdad.
    Dios bendiga a Frank y le reitero que su obra no ha terminado. Esta comenzando y sus frutos, tarde que temprano se verán. Oro para que nuestro centro de investigación bíblica se abra a la luz,de TODA LA VERDAD. Si Frank está equivocado, entonces nuestros líderes estudiosos y no fanáticos deben responder con honestidad intelectual a todas sus preguntas planteadas en este blog. Si la iglesia financia el instituto bíblico de investigación, entonces debe exigir respuesta a lo planteado por nuestro hermano Frank. Nada se pierde con una investigación seria y cuidadosa.

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