El presente blog tiene el propósito es revisar algunas de nuestras creencias proféticas sobre Daniel; formuladas por nuestros honestos y sinceros pioneros, hace aproximadamente 170 años. La revisión anteriormente mencionada no tiene la intención de cuestionar ni dividir la iglesia, sino motivar una investigación, tanto personal como corporativa, del fundamento de dichas creencias. El suscrito, adventista hace más de 55 años, está agradecido con el Señor, con nuestra iglesia y con los consejos de la hna. White, que sirvieron como guía para formar mi familia y ser lo que soy. No obstante lo anterior, creo que nos ha faltado como denominación, revaluar periódicamente algunas de nuestras creencias proféticas, que con el paso del tiempo pudieron ir perdiendo vigencia; como ha sucedido durante los dos milenios de nuestra era; donde el mundo religioso ha cambiado sus interpretaciones. Dos ejemplos de lo anterior son: A- Que durante los primeros quince siglos, un buen número de los estudiosos de las profecías interpretaron que la profecía de las setenta semanas había comenzado en el año 444 a.C. en tiempos de Nehemías; pero a partir de la reforma, se comenzó a reinterpretar dicha profecía, afirmando que había comenzado en el año 457 a. C. en tiempos de Esdras. B- Que a inicios del siglo XIX, la mayor parte de las denominaciones religiosas creían que con la captura y destierro del Papa Pío VI a Francia, se había cumplido la profecía de los 1,260 días de Daniel 7, creencia que con el pasar del tiempo la han ido descartando por falta de fundamento bíblico e histórico. A lo anterior hay que agregar, que encontramos algunas inconsistencias en nuestra tradicional interpretación profética de Daniel, que no podemos explicar satisfactoriamente tanto dentro como fuera de nuestra iglesia. Tal es el caso de nuestra afirmación, que la profecía de las 2,300 tardes y mañanas comenzó con la profanación del santuario -en el año 457 a.C.-; aunque no podamos explicar que poder profanó el santuario en el año mencionado, porque Roma, a quien hemos señalado como el cuerno pequeño de Daniel 8, no pudo profanar el santuario en el año 457 a. C., porque esa nación empezó a surgir como potencia mundial aproximadamente trescientos años después de que el santuario fue profanado en el año ya referido. Por otro lado, no debemos olvidar que el cuerno pequeño de Daniel 8, que según los versos 11, 13; profanaría el santuario -en el año 457 a.C. -, para dar inicio a las 2,300 tardes y mañanas que terminarían en 1,844; debió hacerlo durante el imperio Persa, cuando aún no existía el cristianismo; aproximadamente 1,000 años antes que el papado representara un poder político-religioso perseguidor. Debemos buscar explicaciones honestas y sinceras, tanto de la inconsistencia antes planteada, como de las muchas que encontraremos en el desarrollo de este blog. Terminamos recordando, que una característica de un cristiano, es ser un permanente buscador de la verdad, no importando si en cierto momento descubre que ha estado equivocado; ante lo cual, lo más sencillo y correcto es proceder a una honrosa rectificación. Bendiciones.

Buenas noches Frank
Al igual que usted, me siento honrado de pertenecer a la Iglesia Adventista del Séptimo Día pues aquí me llamó Dios para conocerle y servirle. Es muy importante volver a estudiar los escritos sagrados con mente abierta, biblia abierta y con aquellos hitos históricos incuestionables tanto para los religiosos como para los historiadores, sin pasar por alto a los actores de dicha historia que están vivos y coleando y esos son los judíos. Muy buena iniciativa este blog y que se abra no para fanatizar sino para investigar y buscar la verdad. Dios, el dueño de la verdad, estimulará siempre una mente ávida para su búsqueda
Buenos días mi hermano Frank, me alegra que tomes esta iniciativa, el estudio de la palabra de Dios de manera concienzuda es lo que sentó las bases de la iglesia adventista. Algunos por no ofender o no ser tomados como conflictivos no tocamos estos temas, pero creo que es importante hacerlo. Espero que de manera armoniosa podamos ir compartiendo lo que entendemos de esto y con el tiempo se vuelva un enriquecedor conversatorio que nos permita identificarnos más con lo que decimos creer. Bendiciones y un saludo fraterno a ti y toda la hermandad adventista.