En vista de los últimos acontecimientos que han acaparado la atención mundial, relacionados con el fallecimiento del papa Francisco y el nombramiento de su sucesor León XIV; y la reacción dentro de nuestra iglesia a ese nuevo nombramiento, nos vemos obligados a entrar en consideraciones de esos sucesos, que han dado lugar a que escuchemos desde nuestros púlpitos un sinnúmero de suposiciones, que alertan una vez más a nuestra hermandad, de la inminente implementación de una ley dominical universal, promovida por el nuevo papa, con el apoyo de Estados Unidos, en contra de los adventistas guardadores del sábado. El principal propósito de este artículo es analizar cuán fundamentada es nuestra interpretación, de que el cuerno pequeño de Daniel 7 estuvo representado por el papado, y en consecuencia, está representado por el papa León XIV, de quien los adventistas esperan una persecución de los santos, promulgando una ley que hará obligatoria la observancia del domingo. Nuestros teólogos señalan, que en Daniel 7:21, 25 está profetizado que el cuerno pequeño haría guerra contra los santos y los vencería por 1,260 días, que interpretamos corresponden a 1,260 años. También señalan que en el verso 8, se profetiza el surgimiento del cuerno pequeño antes mencionado, delante del cual fueron arrancados tres cuernos de los primeros, los cuales estuvieron representados por los hérulos, los vándalos y los ostrogodos, que fueron derrotados progresivamente, hasta terminar con el poder de los ostrogodos, «la última» tribu bárbara, que según nuestra interpretación profética recibió el golpe mortal el año 538 de nuestra era, lo que facilitó el encumbramiento del papado para iniciar la supremacía papal y la persecución de los santos profetizada en el capítulo 7 de Daniel. El problema de la anterior interpretación, es que la historia no avala ni las fechas ni los eventos supuestamente ocurridos en las fechas mencionadas. A continuación revisaremos lo que registra la historia al respecto, que deja en evidencia nuestras inconsistencias e inexactitudes interpretativas. 1 – Los ostrogodos no fueron eliminados definitivamente, o recibieron el golpe mortal como hemos señalado en el 538; año en el que afirmamos, se inició la supremacía papal; porque en los años 540, 546 y 550 volvieron y saquearon Roma, de tal manera que el rey ostrogodo Totila en la toma de Roma del año 546, derribó los muros de la ciudad, disolvió el senado y mandó acuñar monedas en las que él aparecía con vestimentas imperiales. Por otro lado, no hay que olvidar que en el año 538, lo único que encontramos registrado en la historia, es el abandono del sitio al que tenían sometida los ostrogodos a esa ciudad, debido a la noticia de la llegada de nuevas tropas de Justiniano, evento que no tiene ninguna relevancia, si lo comparamos con el abandono obligado de Roma por parte de los ostrogodos en el 536, a causa de la llegada del ejército de Justiniano con el propósito de liberar esa ciudad del dominio de esa tribu bárbara. En este punto, es importante rescatar el reconocimiento que hizo nuestro prestigiado historiador Mervin Maxwell en un artículo titulado «Inicio y fin de los 1,260 días: ¿Son el 538 y 1,798 fechas apropiadas?». En este artículo, Maxwell afirma que el año 538 surge de un cálculo aposteriori a partir del año 1,798, al que se le restan los 1,260 años mencionados en la profecía. Maxwell también afirma, que no debemos avergonzarnos de ese procedimiento, porque el conocimiento va de lo «conocido» – que no es más que una suposición -, a lo desconocido, que no deja de ser también otra conjetura, que no avala la historia. 2 – Antes del año 538, el papado estuvo sometido a la voluntad de los ostrogodos, que gobernaron Roma desde el año 493 hasta el año 536, en el que fueron expulsados de esa ciudad.. Después de esa fecha, el papado, ya libre del dominio de esa tribu bárbara, tuvo el camino allanado para ejercer el dominio político-religioso en el imperio romano occidental, con el apoyo de Justiniano, emperador de Roma oriental. Lamentablemente, las cosas no sucedieron como era de esperarse, porque el papa Vigilio que ejercía el pontificado el año 538, siete años después, fue tomado preso y enviado a Constantinopla, donde estuvo cautivo aproximadamente por diez años por orden del emperador Justiniano. En este punto debemos preguntarnos: ¿Cómo pudo iniciarse la supremacía papal, o mejor dicho la persecución de los santos por 1,260 años en el año 538, si el que fue perseguido, apresado y mantenido en cautiverio por el resto de su pontificado fue el papa Vigilio? Parece mentira, que en casi los doscientos años de nuestra existencia como denominación religiosa, no hayamos reparado en esa grave inconsistencia, y que nuestros teólogos del siglo XXI, sigan repitiendo tal errada interpretación. 3- Los ostrogodos, no fueron la última tribu bárbara a la que estuvo sometido el papado, porque después de la derrota definitiva de estos, surgieron los lombardos, que azotaron Roma por aproximadamente 200 años, al grado de que en el año 767 depusieron al papa Constantino II y nombraron en su lugar a Esteban IV. En los siglos que siguieron al año 538, el papado estuvo sometido a los emperadores de Oriente, los lombardos, los moros, los normandos y los emperadores germanos. Fue tal la fragilidad del papado, que en cierta ocasión la silla pontificia estuvo vacante por más de un año, esperando la aprobación del gobernante de turno. En el siglo XIV, el papado entró en una nueva crisis, debido a la Cautividad babilónica y el Cisma papal, donde llegaron a existir simultáneamente dos papas, lo que obligó a los monarcas europeos a ordenar la captura de uno de ellos. Por otro lado, se ha magnificado la detención y destierro del papa Pío VI en 1,798, señalando ese evento como la mayor humillación y ultraje inferido al papado, olvidando que en el siglo X, el papa Juan XIV fue depuesto, arrestado y arrojado a un calabozo, condenándolo a morir de hambre. Una situación similar experimentaron los papas León V y Esteban VI, que fueron destronados de sus cargos pontificios y arrojados a una cárcel donde fueron estrangulados. Por otro lado, no debemos olvidar que la detención y destierro de Pío VI, en 1,798, fue una medida extrema que tomó el Directorio Francés, que había decidido quitarle su poder político, pero respetar su estatus religioso. En vista de que el papa no se resignó a la pérdida del poder político que había ejercido en Roma, tramó una conspiración para asesinar a las nuevas autoridades civiles nombradas por los franceses; conspiración que fue descubierta, lo que obligó a sacarlo de Roma y aislarlo, enviándolo a un monasterio en Florencia, con todo el personal que lo asistía. Son famosas las proclamas de Pío VI, en las que hacía llamamientos a masacrar a los franceses y sus simpatizantes criollos. El papa prometía indulgencias plenarias a los fieles que degollaran a más franceses y concedía una amnistía completa a los ladrones y asesinos que redimieran sus crímenes luchando por la religión. 4 – En vista de todo lo anterior expuesto, que es históricamente verificable, algunos de nuestros teólogos inexplicablemente afirman que, aunque es cierto que la profecía señala 1,260 años de supremacía papal y persecución de los santos, el inicio y fin de la profecía fue un proceso gradual que no tuvo obligatoriamente que iniciarse en el año 538, ni terminar en 1,798. La anterior afirmación presenta los siguientes inconvenientes: 1 – No poder señalar el momento en que el proceso llegó a su culmen, para dar lugar después a una decadencia progresiva. Lamentablemente, no encontramos en la historia el registro de al menos un siglo continuo en el que el papado ejerció supremacía absoluta sobre reyes y príncipes. El único caso, en el que podríamos señalar cierto sometimiento por parte de algunas monarquías, fue durante el pontificado de Inocencio III, que ejerció ese cargo por menos de dos décadas; pero a quien, el rey de Francia, Felipe II, y los aspirantes a la corona germánica, Federico II y Otón IV, no atendieran ni le dieron importancia a las amenazas de excomunión que Inocencio pronunció en contra de ellos, sin sufrir perjuicio alguno. 2 – . No podemos pretender un proceso en el cumplimiento de la profecía de los 1,260 años -porque nos conviene-, pero por otro lado, señalar una precisión milimétrica en el cumplimiento de la profecía de los 2,300 años, en la que indicamos el año, el mes, y el día exacto en que terminó dicha profecía. Lo anterior evidencia una ceguera extrema que no tiene cabida en un verdadero cristiano, sino en alguien que quiere ignorar la verdad, y seguir creyendo en dogmas que no tienen sentido. Tenemos más que compartir relacionado con la profecía de los 1,260 años, que encontraremos en artículos anteriores publicados en este blog. De momento, creemos que lo considerado en este artículo, deja en evidencia que nuestra interpretación, que el papado representó y representa al cuerno pequeño de Daniel 7, no tiene respaldo bíblico ni histórico, y que debemos rectificar y buscar una mejor interpretación. Es tiempo de despertar y salir del obscurantismo profético, que nos retrata como una secta más. Si el papado no representa al cuerno pequeño, debemos ir descartando la alarmante y sin sentido ley dominical, que fue otra conjetura de nuestros sinceros pioneros. Hans La Rondelle, uno de nuestros más destacados teólogos, en su libro Profecías del fin, págs. 309-310, nos ilustra al señalar que no debemos esperar una ley dominical universal por parte del papado, apoyado por la bestia que surge de la tierra, que tiene dos cuernos semejantes a los de un cordero, que hablará como un dragón, al escribir lo siguiente: «la designación de que la bestia de dos cuernos «subía de la tierra» (Apocalipsis 13:11) llegó a ser una ocasión para varias interpretaciones especulativas. Unos pocos toman «la tierra» como símbolo de la inspiración satánica, de abajo, del infierno…. Otros toman la tierra en un sentido geográfico restringido por ejemplo: (1) Palestina; (2) Asia Menor; (3) los Estados Unidos de América (los adventistas guardadores del sábado desde 1,851). Pero tales restricciones geográficas son conjeturas…. Por lo tanto, es comprensible que los adventistas norteamericanos desde 1,851 vieran esta parte de América que parecía pacífica como el cumplimiento de la bestia con los cuernos semejantes a los de un cordero …. esta aplicación innovadora de aplicar a Estados Unidos el símbolo de la bestia de dos cuernos tuvo consecuencias trascendentales para la comprensión adventista de la «marca de la bestia» y su pronóstico de la ley dominical universal». Terminamos invitando a leer el libro recién mencionado, distribuido por nuestras casas publicadoras, que en sus más de 500 páginas, no se encuentra una sola mención ni alusión, de la futura implementación de la ley dominical en contra de los guardadores del sábado. Bendiciones.

Gracias Frank por compartir este mensaje
El cuerno pequeño de Daniel 7 lo veo en el futuro. El texto es claro cuando dice: «Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él. Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido». Dan 7:13, 14
Y en relación al cuerno pequeño, el Ángel le dice al profeta Daniel: «Y veía yo que este cuerno hacía guerra contra los santos, y los vencía, hasta que vino el Anciano de días, y se dio el juicio a los santos del Altísimo; y llegó el tiempo, y los santos recibieron el reino.» Dan 7:21, 22
La aclaración de la profecía por parte del Ángel a Daniel es: «Y los diez cuernos significan que de aquel reino se levantarán diez reyes; y tras ellos se levantará otro, el cual será diferente de los primeros, y a tres reyes derribará. Y hablará palabras contra el Altísimo, y a los santos del Altísimo quebrantará, y pensará en cambiar los tiempos y la ley; y serán entregados en su mano hasta tiempo, y tiempos, y medio tiempo. Pero se sentará el Juez, y le quitarán su dominio para que sea destruido y arruinado hasta el fin, y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán.» Dan 7:24- 27
Jesús dice en Mateo: «E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas. Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.» Mat 24:29, 30
En Apocalipsis, el apóstol Juan ve su venida: «He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén». Apocalipsis 1: 7
La pregunta obligada es: ¿Habrá un periodo de tribulación de 1260 días literales antes de la venida de Cristo?. Daniel 12 apunta a eso, y Jesús menciona que habrá una tribulación previa, pero debemos seguir el consejo de Jaime White de esperar que los acontecimientos avancen para comprobar el cumplimiento profético.