La anterior pregunta, es una pregunta que no hemos podido contestar en los más de 170 años que hemos existido como denominación religiosa; no obstante, que hemos afirmado, que la profecía de los 2,300 días se inició en el año 457 a. C. y terminó en el año 1,844. Lo anterior, da lugar a que todo nuestro andamiaje interpretativo de Daniel 8 se desplome totalmente, obligándonos a buscar una mejor interpretación profética, descartando los años 457 a. C. y 1,844 como los años de inicio y fin de las 2,300 tardes y mañanas. En esta sección, consideraremos las principales opciones interpretativas que se han formulado a través de la historia; que son: 1 – En el siglo II de nuestra era, surgió la idea de a que el cuerno pequeño, que creció mucho, correspondía al reinado del anticristo. 2- En el siglo X, se interpretó que el cuerno pequeño que echó por tierra la verdad, era el mahometismo. 3 – En el siglo XVII, varios teólogos e intelectuales propusieron que el cuerno pequeño era el papado, el cual quitó el continuo sacrificio, y que los 2,300 días habían llegado hasta la reforma. 4 – Que el cuerno pequeño surge de uno de los cuatro cuernos notables, en este caso los seléucidas, que está representado en Antíoco Epífanes IV, quien profanó el santuario, quitando el sacrificio diario establecido por Dios, y ofreciendo en su lugar animales inmundos (cerdos) en sacrificio. Debido a que la primera y segunda interpretación mencionada se basan en afirmaciones que aseguran que el cuerno pequeño representa determinado poder o personaje, pero no aborda los elementos sobresalientes que señala la profecía, que puedan verificarse históricamente, como el inicio y fin de las 2,300 tardes y mañanas, la profanación y vindicación del santuario, y muy particularmente el quebrantamiento por mano no humana del cuerno pequeño, obviaremos abordar dichas interpretaciones. La tercera interpretación, que afirma que el cuerno pequeño representa el papado, no pudiendo explicar como el papado pudo profanar el santuario aproximadamente 700 años antes de su existencia; no amerita ser considerada. Debido a lo anterior, en lo que resta de este artículo, consideraremos la posibilidad que el gobernante sirio Antíoco Epífanes, haya dado cumplimiento a la profecía, en el papel del cuerno pequeño. Nuestros estudiosos, también han considerado la alternativa que el cuerno pequeño de Daniel 8, haya encontrado su representación en el gobernante sirio recién mencionado, y han dado lugar a un pugilato exegético, invalidando la posibilidad que Antíoco represente al cuerno pequeño, validando con ello nuestra interpretación tradicional, que el cuerno pequeño representa a Roma, y en derivación al papado. Martín Probstle, en el libro «Textos bíblicos controvertidos», pág. 237, afirma lo siguiente: «El debate acerca de la identidad del poder señalado con el cuerno pequeño tiene una larga historia. Los intérpretes más recientes lo han ubicado en el rey sirio Antíoco Epífanes (175-164 a. C.), quien persiguió a los judíos y profanó el templo de Jerusalén.» En este punto, es importante destacar tres cosas: 1 – Que la interpretación que el cuerno pequeño de Daniel 8 está representado por Antíoco Epífanes es más antigua que el cristianismo mismo. 2 – Que en el libro «Antigüedades de los judíos» tomo II, de Flavio Josefo, en la pág. 339-340, relata lo siguiente: «Antíoco…. dirigió su ejército contra la ciudad de Jerusalén; entró en la misma en el año 143 del reinado de los Seléucidas…despojó al templo llevándose los vasos de Dios, los candelabros de oro, el arca de oro, la mesa, los incensarios». En las págs. 351-352, también menciona «…la desolación del templo se realizó de acuerdo a lo predicho por Daniel 400 años antes…» 3 – Que en Juan 10: 22, se registra la fiesta de la dedicación o Hanuka, o fiesta de las luces, en conmemoración de la restauración de los servicios del templo, que habían sido suspendidos por Antíoco Epífanes. Al respecto, Flavio Josefo lo confirma al registrar en la misma obra y en las mismas páginas lo siguiente:»… después de haber vencido a los generales de Antíoco; Judas (macabeo) dijo que convenía… subir a Jerusalén para purificar el templo y ofrecer los sacrificios acostumbrados… después de purificarlo con sumo cuidado, colocó vasos nuevos, el candelabro, una mesa, todo de oro… El día 25 del mes de Caslev, llamado por los macedonios Apelaios; encendieron las luces del candelabro, el incienso humeó en el altar; colocaron los panes sobre la mesa, ofrecieron holocausto en el nuevo altar. Esto se realizó el mismo día que, tres años atrás, el culto sagrado había sido reemplazado por un culto impío… Judas celebró, por espacio de ocho días, la restauración de los servicios del templo… desde entonces hasta la actualidad, celebramos lo que se llama la fiesta de las luminarias; creo que se le da ese nombre porque en forma inesperada lució para nosotros la libertad.» Es de extrema relevancia lo relatado en Juan 10: 22, y no podemos pasarlo por alto, ni ignorarlo. Por algo el Señor permitió el registro de ese verso, que posiblemente esté dedicado a los que formularíamos una interpretación diferente a lo revelado en Daniel 8. No tenemos como refutar el anterior texto mencionado, que deja en evidencia, que para los judíos del tiempo de Señor, la profecía de Daniel 8 ya se había cumplido con la profanación del santuario por Antíoco Epífanes y la posterior vindicación del mismo, aproximadamente dos siglos antes de ese tiempo; y que las profecías de Daniel 9 y 11, relacionadas con la abominación asoladora estaban por cumplirse en un futuro cercano, según las palabras del Señor Jesús. No podemos pretender que el registro bíblico esté equivocado, y que 18 siglos después nosotros encontramos una mejor interpretación. Hasta aquí, Antíoco Epífanes cumple con las dos primeras condiciones señaladas en la profecía: 1- Surge de uno de los cuernos notables en los que se dividió el gran cuerno del macho cabrío. 2- Antíoco profanó el santuario y suspendió el continuo sacrificio. En la segunda parte veremos si Antíoco cumple con las otras condiciones proféticas. Termino preguntando, si no podemos identificar quién profanó el santuario en el año 457 a. C., para que se inicie la profecía de las 2,300 tardes y mañanas que termina en el año 1,844: ¿Tiene algún sentido esa interpretación profética? Bendiciones.
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La abominación desoladora no forma parte del periodo de la profanación del santuario y del periodo cuando el continuo sacrificio es quitado? Dan 12:11
Gracias Frank por sus argumentos planteados en este tema. Rescato la frase «Es de extrema relevancia lo relatado en Juan 10: 22, y no podemos pasarlo por alto, ni ignorarlo. Por algo el Señor permitió el registro de ese verso, que posiblemente esté dedicado a los que formularíamos una interpretación diferente a lo revelado en el libro de Daniel.» Alli veo la clave para entender la profecía de Daniel 8.