Después de haber considerado los primeros 800 años de los 1,260 señalados por la profecía de Daniel 7, no encontramos evidencia histórica de que el papado haya ejercido supremacía política-religiosa sobre emperadores, reyes y príncipes. En ese período, según nuestra tradicional interpretación, encontramos los tres máximos exponentes de supremacía papal en los pontificados de Inocencio III, Gregorio VII, y Bonifacio VIII. El primero ejerció cierta supremacía coyuntural, que no dependió en algunos casos del cargo sacerdotal que desempeñaba, sino de la credibilidad, respeto y confianza que se ganó en sus primeros años como un pontífice apegado a la ley y la justicia. Los restantes dos: Gregorio VII y Bonifacio VIII, no pasaron de tener exageradas pretensiones de supremacía papal, porque cuando convinieron a los intereses de los gobernantes de turno, fueron depuestos de sus cargos. El siglo XIV, vio el surgimiento de la llamada Cautividad Babilónica, en la que, por disposición del rey Felipe el Hermoso, la sede papal fue trasladada a Francia, desde donde; los siguientes seis papas ejercieron sus cargos pontificios por más de 70 años, siguiendo los dictados de los reyes franceses. Posteriormente, se generó una crisis en la iglesia católica, denominada Cisma Papal, que duró aproximadamente 45 años. En ese período, la iglesia llegó a tener hasta tres Papas simultáneamente, que se hacían la guerra entre sí; y a quienes, en cierto momento, el Movimiento Conciliar con representantes de Inglaterra, Francia, Alemania, Italia y España, catalogaron de herejes, autorizando la persecución del Papa Juan XXIII para obligarlo a renunciar. El Comentario Bíblico Adventista, tomo IV, pág. 863, comentando los anteriores eventos, registra lo siguiente:» La decadencia del poder papal se hizo plenamente evidente durante el así llamado cautiverio babilónico (1,309 – 1,377) cuando los franceses trasladaron por fuerza la sede papal de Roma a Avignon, en Francia. Poco después del regreso a Roma, comenzó lo que se conoce como el gran cisma papal (1,378 – 1,417). Durante ese tiempo hubo por lo menos dos y a veces tres Papas rivales, cada uno amenazando y excomulgando a sus contrincantes; y pretendiendo ser el verdadero Papa. Cabe resaltar que en los siguientes dos siglos, el Papa Pablo IV reclutó protestantes para luchar contra el emperador católico Fernando I y que el Papa Urbano VIII se alió con Gustavo Adolfo, rey de Suecia que era protestante, para luchar contra Fernando II, emperador romano germánico que dirigía los ejércitos católicos. En relación con la detención y destierro del Papa Pío VI en el año 1798, es importante destacar, que antes del evento recién mencionado, el gobierno francés había decidido respetar la libertad de culto del pueblo romano, y la integridad física y el estatus religioso de su máximo líder; para lo cual ofreció un sueldo de 2,000 escudos romanos para mantener su rango. Lo que no se le permitió al Papa, fue continuar ejerciendo autoridad política en Roma, por lo que se procedió a nombrar nuevas autoridades civiles de la ciudad. Debido a lo anterior, Pío VI, hizo planes de mandar a asesinar a las nuevas autoridades. Al descubrirse el complot, el gobierno francés decidió alejar de Roma al Papa, enviándolo inicialmente al convento de San Agustín de Siena y después al monasterio La Gran Cartuja de Florencia; acompañado de su médico, su ayuda de cámara y su cocinero. Debido a que desde esos lugares, de alguna manera, Pío VI continuaba incitando a la sublevación y matanza de franceses y sus partidarios romanos; el Directorio francés dispuso trasladarlo a Valence en Francia, donde le asignó la casa del gobernador, permitiéndole formar una corte con todos sus servidores. La detención y destierro de Pío VI en 1,798 fue una medida extrema tomada por el gobierno francés, que inicialmente pretendió que Pío VI, continuara ejerciendo su responsabilidad religiosa como líder de la iglesia romana. El pretender que la detención de Pío VI, representó un caso extremo de humillación y ultraje papal, que no se había dado en el pasado, como hemos creído; y que ese evento señala el fin de la profecía, es ignorar la historia, porque como hemos visto, en los siglos X y XI cuatro papas fueron enviados al calabozo; de los cuales tres fueron estrangulados y uno condenado a morir de hambre. Más reciente en el siglo XVI, el Papa Clemente VII, fue enviado a prisión donde estuvo cautivo seis meses, sometido a tratamientos ignominiosos. Al llegar a este punto, debemos contestarnos la pregunta: ¿Terminó en el año 1,798, los 1,260 años de supremacía papal? Para responder esa pregunta, antes debemos hacernos primero otras tres preguntas: ¿Podemos afirmar que la supremacía papal comenzó en el año 538, cuando el pontífice de turno en ese año, que debió iniciar la persecución religiosa de los santos, fue el perseguido, capturado y mantenido en cautiverio por aproximadamente diez años? ¿Podemos afirmar que existió supremacía papal, es decir, supremacía política-religiosa sobre emperadores, reyes y príncipes por 1,260 años, cuando dos de los tres máximos exponentes de supremacía papal fueron depuestos de sus cargos pontificios por los gobernantes de turno? ¿Podemos afirmar que la supremacía papal terminó en el año 1,798, cuando en ese año el gobierno francés decidió respetar la autoridad religiosa del Papa, y darle libertad de cumplir sus funciones papales; iniciativa que Pío VI malogró, al incitar al pueblo bajo su autoridad pontificia, de matar a los franceses y sus simpatizantes romanos? Si no podemos contestar afirmativamente las anteriores preguntas, eso evidencia en primer lugar, que no existió supremacía papal por 1,260 años en la edad media; y en segundo lugar, que el cuerno pequeño que estaba profetizado quebrantaría a los santos, no fue el papado en ese período de la historia. Lo anterior no niega que haya existido intolerancia y persecución de parte del poder religioso de turno en ciertos momentos de la historia, en este caso el papado; pero lo mismo aconteció cuando los protestantes tuvieron el poder, como sucedió en Inglaterra con la Inquisición Protestante que dio lugar a la brutal persecución de los simpatizantes del papado en los siglos XVI y XVII; así, como el martirio de decenas de miles de anabaptistas en Europa del norte, por parte de los luteranos, calvinistas y zuinglistas. Antes de terminar esta exposición, debemos hacernos la siguiente pregunta: ¿Si el cuerno pequeño no estuvo representado por el papado desde el siglo VI hasta el siglo XVIII, qué poder representa al cuerno pequeño de Daniel 7, y en que momento realmente se le quita el dominio sobre los santos del altísimo? Bendiciones

Gracias Frank por su exposición bien detallada. Es mi responsabilidad buscar la fuente histórica de soporte a todos los detalles en sus escritos I, II y III relacionados a este tema. Como iglesia adventista hemos señalado a la iglesia católica romana como el cuerno pequeño de Daniel 7. Hemos sido muy críticos contra dicha iglesia y en dicho periodo, pero tambien debemos ser mas amplios en ver el panorama completo de Daniel 7. Después de analizar estos escritos de Frank, me queda claro que debemos seguir buscando en la historia el cuadro completo presentado en la profecía. Sin embargo hay otros movimientos religiosos que se desarrollaron y se desarrollan casi en paralelo con la iglesia católica con efectos perjudiciales a la fe cristiana y son los musulmanes y después del siglo XV la doctrina luterana antijudía que fue por efecto peor que la católica en 1200 años. Les dejo el siguiente comentario sobre las bases protestantes que fundo Martin Lutero, el máximo exponente del protestantismo. «En 1543, Lutero publicó Sobre los judíos y sus mentiras, obra en la que llega a afirmaciones como que los judíos son un pueblo «abyecto y despreciable, es decir, no un pueblo de Dios, y su jactancia de linaje, su circuncisión y su ley deben ser considerados sucios»; están manchados con «las heces del diablo (…) en las que se revuelcan como cerdos». La sinagoga es una «novia impura, sí, una ramera incorregible, una mujerzuela impía». Lutero propugna que las sinagogas y escuelas rabínicas sean pasto del fuego, sus libros de oración destruidos, que se prohíba a los rabinos predicar, que sus casas sean arrasadas y sus propiedades y dinero confiscados. No se les debe mostrar ninguna piedad ni misericordia, ni facilitar protección legal alguna, y «estos infectos gusanos venenosos» deben prepararse para el trabajo forzado o la expulsión definitiva. En este libro Lutero parece incluso preconizar su asesinato, cuando escribe: «Seremos culpables de no destruirlos». Como antítesis a esta doctrina bochornosa de Lutero, su propio engendro, la Iglesia Luterana Evangélica Protestante estadounidense (LEPC;GCEPC) emitió una contundente declaración de su postura: «El pueblo judío es el pueblo elegido de Dios. Todo creyente debería bendecirlo como exige la Escritura: que Dios bendecirá a los que bendigan a Israel y maldecirá a los que lo maldigan. Las iglesias LEPC, EPC y GCEPC se desdicen y renuncian a las obras y las palabras de Martín Lutero relativas al pueblo judío. Nuestras preces por la salud del pueblo judío, su paz y su prosperidad. Nuestras preces por la paz de Jerusalén. Con profunda tristeza y pesar ofrecemos nuestro arrepentimiento al pueblo judío por el sufrimiento que le causó Martín Lutero, así como por cualquier otra contribución a ese sufrimiento. Pedimos perdón al pueblo judío por todas esas acciones. El Evangelio está dirigido primero a los judíos y después a los gentiles. Los gentiles (creyentes en Cristo que no son judíos) han sido injertados en la vid. En Cristo no hay judío o gentil, sino que es deseo del Señor que surja un nuevo hombre de los dos, puesto que Cristo derribó el muro de separación con Su Propio Cuerpo (Efesios 2:14-15). Las iglesias LEPC, EPC y GCEPC bendicen a Israel y al pueblo judío».
Al margen de todos mis comentarios, una cosa me queda clara en la profecía de Daniel 7 y es el siguiente texto que habla sobre el fin del cuerno pequeño y de la bestia espantosa y horrible que lo carga: «Pero se sentará el tribunal en juicio y le quitarán su dominio para que sea DESTRUIDO POR COMPLETO Y PARA SIEMPRE. Y el reino y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo sean dados al pueblo de los Santos del Altísimo cuyo reino es reino eterno y todos los dominios le servirán y obedecerán» Daniel 7: 26,27. Estos textos me dicen que el cuerno pequeño dejará de existir cuando el Juez Supremo se siente en juicio y le quite el dominio y sea destruido por completo y para siempre. Y eso no fue en 1,798. Llevamos 225 años de enseñar que el cuerno pequeño llegó a su fin en 1,798 pero obviamos que el texto dice que es destruido por completo y para siempre y el reino sea dado a los Santos del Altísimo. Creo que nuestra Iglesia ha hecho su mejor esfuerzo desde finales del siglo XIX por entender este capitulo y que en su momento, -en apariencia- mostraba mucha luz. Sin embargo, la honestidad intelectual e histórica nos obliga a seguir revisando la historia mas aun cuando al día de hoy disponemos de mucha mas información y mas fuentes confiables. No se pierde nada con una cuidadosa y honesta investigación.
Acabo de terminar de leer las tres partes y debo decir que la explicación antes expuesta es muy completa y detallada. Mucha información en cuanto a fechas y nombres para alguien como yo, que nunca había escuchado nada por el estilo, pero que con la información al alcance que tenemos podemos verificar cada parte de lo antes expuesto.
Entonces queda la pregunta para mi. Porque nuestra iglesia ha tomado tan a ligera la interpretación de esta profecía? Creo que si no tenemos toda la luz en cuanto a profecías, sería mejor no dar interpretaciones que a la hora de verificar o respaldar con la historia, salimos con las cuentas muy raras y en realidad como iglesia quedamos muy mal parados.
Muchas gracias por tomarse el tiempo para estudiar y compartir.