Los adventistas del séptimo día, así como la mayor parte de las denominaciones cristianas, hemos creído en un juicio antes de la segunda venida del Señor, para que pueda dar a cada uno según hayan sido sus obras. Lo singular de nuestra creencia en ese juicio, es que afirmamos que dicho juicio comenzó en el año 1844, y que es únicamente de quienes hayan profesado ser hijos de Dios, porque el juicio de los impíos es una obra distinta que se verificará después, según lo registrado en el libro Conflicto de los siglos, pág. 472 o 534. Nuestra iglesia deriva esa creencia de lo registrado en Daniel 7:9-10, que reza así: “Estuve mirando – dice el profeta Daniel- ,hasta que fueron puestas sillas, y un anciano de grande edad se sentó… millones de millones asistían delante de él: el juez se sentó y los libros se abrieron”. En vista de que en esos textos se registra que millones de millones asistían delante de él y que un juez se sentó, y que los libros se abrieron, nuestros pioneros interpretaron que los millones de millones registrados en este texto, se referían a personas que iban a ser juzgadas cuando el juez se sentara y los libros se abrieran. De lo que no se percataron, es de lo registrado en el verso 16, donde se registra que Daniel se acercó a uno de los millones que asistían y le preguntó la verdad de todo esto, lo que le fue explicado por el ser consultado, que evidentemente no era alguien que iba a ser sometido a juicio, sino uno de los millones de seres celestiales que entendía lo que se le estaba revelando a Daniel, y que iban a ser testigos de un juicio. Elena de White tampoco se percató de lo revelado en el verso 16 antes mencionado, lo que dio lugar a que escribiera en el libro de Conflicto de los siglos, pág. 533, lo siguiente: «Así se presentó a la visión del profeta el día grande y solemne en que los caracteres y vidas de los hombres habrán de ser revisados ante el juez de toda la tierra». Es incuestionable que en el verso 10, se menciona un juez que se sienta y unos libros que se abren, lo que insinúa una acción de juicio. En los versos 21 y 22 se registra un cuerno que hace guerra contra los santos y los vencía, hasta que vino el Anciano de días y se dio el juicio a los santos. Este texto también fue malinterpretado por nuestros pioneros y la Sra. White; que entendieron que la palabra «dio» proponía someter a un juicio a los santos, cuando es todo lo contrario; porque el texto está indicando que se les hizo justicia a los santos que eran quebrantados injustamente por el cuerno pequeño. La Biblia hebrea, nos ayuda a entender mejor el significado de ese texto al registrar: “Hasta que vino el Anciano de días y fue dado juicio a favor de los santos del Altísimo». La Biblia Peshita que es una traducción de antiguos manuscritos arameos, traduce el verso en consideración de la siguiente forma: «Hasta que llegó el Anciano de días y les hizo justicia a los santos del Altísimo. Los versos 25 y 26 nos ayudan a entender los versos anteriores, al registrar: «Y hablará palabras contra el Altísimo y a los santos del Altísimo quebrantará… pero se sentará el juez -el mismo juez que se sienta en los versos 10 y 26 antes que los libros sean abiertos-, y le quitará al cuerno pequeño su dominio, dominio que será dado al pueblo de los santos.» Al llegar a este punto es saludable que nos preguntemos: ¿Dónde encontramos en Daniel 7 un juicio investigador de los santos que supuestamente comenzó en 1844? Definitivamente no lo encontramos; lo que sí encontramos en ese capítulo, es un juicio y sentencia del cuerno pequeño, que quebrantó injustamente a los santos, que fueron reivindicados por el juez que se sienta, quien les entrega el dominio y la majestad de los reinos debajo del cielo. Debido a todo lo anteriormente expuesto, nuestro reconocido y prestigiado historiador, George Knight, comentando acerca de Daniel 7 y 8, en su libro: La visión apocalíptica y la castración del adventismo, págs. 79-81, escribe lo siguiente: «Sin embargo, por más que lo intento, en ese pasaje no encuentro ningún juicio investigador o previo al advenimiento. Lo que sí encuentro es un juicio del cuerno pequeño… el versículo 22 presenta el juicio que se emite a favor de los santos antes que reciban el reino, y los versículos 26-27 presentan el juicio contra el cuerno y a favor de los santos que se da simultáneamente, inmediatamente antes de que estos reciban el dominio … no hay la más mínima duda de que Daniel 7 presenta un juicio previo al advenimiento a favor de los santos … la tragedia del adventismo es que hicimos del juicio previo al advenimiento algo … que no llega a ser bíblico… esa no es la enseñanza de la Biblia sobre el juicio. En las Escrituras, el juez no está contra nosotros; ni siquiera es neutral. El juez está a nuestro favor. Otro connotado escritor adventista: Roy Adams, exdirector asociado de la revista Adventista, comentando también sobre Daniel 7 en su libro: El Santuario, págs. 115-116, escribe lo siguiente: «Claramente se ve que en este capítulo, el cuerno pequeño es el objeto mayor de juicio … En Daniel 7: 22, 25-27, la persecución del pueblo de Dios, es seguida del juicio contra sus perseguidores y una sentencia a su favor», es decir, de los santos. Marvin Moore, comentando sobre Daniel 8:14 y el cuerno pequeño en su libro El juicio investigador, pág. 174, escribe lo siguiente: «Esta purificación del santuario, no pareciera tener que ver con quitar los pecados de los santos del santuario. Tiene que ver con revertir los hechos infames del cuerno pequeño. Si el santuario debe ser purificado de algún pecado, son los pecados del cuerno pequeño malvado, los que deben ser quitados, no los pecados de los santos. Moore también reconoce en la pág. 220, que nuestros sinceros pioneros, al no tener preparación alguna en los idiomas bíblicos, formularon interpretaciones equivocadas, basadas en traducciones que no transmiten el verdadero sentido de los textos originales en hebreo y arameo. Después de las consideraciones antes formuladas, podemos con honestidad seguir aseverando que en Daniel 7 encontramos un juicio investigador de los santos en 1,844, como lo afirmó en su momento Elena G de White, debido a la falta de herramientas que le permitieran entender el verdadero significado de los textos originales en hebreo y arameo. Bendiciones.

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